EMPATÍA
por REDACCIÓN CHUBUT 23/06/2024 - 11.27.hs
-¿Se trae?-preguntó intrigado el adolescente, mirando las últimas noticias en las redes.
- ¡Tal vez! De las profundidades, de las reservas del mundo -le contestó el padre con dudas y pensando en voz alta, mientras que hojeaba un libro.
-¿Se imita, entonces?-insistió el joven preocupado. Cada día más hechos relacionados con el dominio y la violencia sobre otros sacudían al planeta.
-¡Quizá! De los maestros que aparecen como pasajeros de un tren, enfatizó el adulto, ya más seguro.
-¿Por allí se aprende?-dijo valorando la práctica del Yoga, la meditación y la Educación emocional. Materias de la escuela desde el prescolar.
-No sé, de las bibliotecas más antiguas o de las academias clásicas-respondió el progenitor mirando sus libros más preciados, acomodados por tema.
De pronto apareció la madre en el recinto y dijo: ¡Nadie enseña la empatía! Se puede encontrar siendo niño en una mano, morena y gastada por el tiempo, agarrada al picaporte de un almacén de barrio –relataba como si una luz interior le iluminara el recuerdo de la experiencia vivida.
Y siguió narrando en voz alta “Algo se conmueve en el pecho, como un aleteo que se abre, como una valva pulposa y mojada de sal. Se abre la frente como el Mar Rojo, dando paso a una certeza que jamás se abandona: la existencia del otro en su mejor versión.”
Los tres se miraron con la convicción de haber encontrado la respuesta exacta para el urgente interrogante que necesitaba responder la Humanidad.
Susana Arcilla
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