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¿Sobre qué escribir?
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¿Sobre qué escribir?

Una buena pregunta. ¿Por qué elegir, tal o cual tema? La vida diaria nos va dando motivos suficientes para escribir sobre acontecimientos de todos los días, pero también están los asuntos o temas de vieja data que se prolongan en el tiempo y que pareciera no tener fin, o encontrar el camino que lleve a dejar de ser noticia.     

Emilio Balado

La delincuencia, la educación, las drogas, los desaprensivos, una economía que no funciona, las huelgas, las protestas sociales, el desempleo; en fin, temas algunos que estamos viviendo y que van sumando a los muchos otros que podemos enumerar. Y están las proyecciones de un país que hubiéramos deseado, pero que por muchas décadas los poderes gobernantes no supieron encontrar el camino, y nos enredamos en un paso adelante y otro para atrás. Entonces nos damos cuenta de que hay mucho para hablar y escribir.   
  Pero seleccionar los temas también es un problema, porque si los tratás con la crudeza que se merecen, te encontrás con que a no todos le viene bien, y aquellos que están al borde del problema se sienten afectados, pero como decía alguien: «La verdad es la única realidad», aunque muchas veces la verdad duele y toca intereses, que no todos están dispuestos a tolerar, y públicamente no puedan manifestarse, íntimamente se sienten tocados, y esto no es solo a las personas, sino también a agrupaciones o grupos que no aceptan la crítica y muchos menos la denuncia. Es por eso que en este tema de escribir hay que ser muy cauto si no se quiere aparecer involucrado en algún aspecto o comentario.
  Pero el hombre común de la calle -que es mayoría- quiere estar informado, y quiere también la sinceridad en el comentario, desde ya con los fundamentos del caso.
 Tal así las cosas, entonces el dilema es: Sobre qué escribir y como manifestaba: Vaya si hay temas, el asunto es saber si lo que se escribe, gusta, y para ello no hay más que escuchar a aquellos que leen el comentario propuesto y se manifiestan conformes e identificados con lo escrito. Entonces uno comienza a darse cuenta que no todo ha sido en vano.
  Proponer temas de actualidad hace también a la difusión de pensamientos que ayudan a comprender la realidad de las situaciones y en ese contexto obliga a ser objetivo, algo que el periodismo de verdad tiene bien claro. 
 Y por último, lo más preocupante es no ser aburrido, que lo que se escribe sea claro y directo y llegue al lector, porque a uno le puede gustar lo que escribe, pero desde ya que hay que ponerse en el lugar del lector, que puede verse defraudado y pensar: Este sí que es un «pesado».
 En lo que a mí respecta: Toda crítica será bienvenida. Espero que no sean muchas. Y me sigan leyendo. Me sentiré alagado y el responsable del diario pensará que valió la pena tolerarme.
 

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¿Sobre qué escribir?

Una buena pregunta. ¿Por qué elegir, tal o cual tema? La vida diaria nos va dando motivos suficientes para escribir sobre acontecimientos de todos los días, pero también están los asuntos o temas de vieja data que se prolongan en el tiempo y que pareciera no tener fin, o encontrar el camino que lleve a dejar de ser noticia.     

La delincuencia, la educación, las drogas, los desaprensivos, una economía que no funciona, las huelgas, las protestas sociales, el desempleo; en fin, temas algunos que estamos viviendo y que van sumando a los muchos otros que podemos enumerar. Y están las proyecciones de un país que hubiéramos deseado, pero que por muchas décadas los poderes gobernantes no supieron encontrar el camino, y nos enredamos en un paso adelante y otro para atrás. Entonces nos damos cuenta de que hay mucho para hablar y escribir.   
  Pero seleccionar los temas también es un problema, porque si los tratás con la crudeza que se merecen, te encontrás con que a no todos le viene bien, y aquellos que están al borde del problema se sienten afectados, pero como decía alguien: «La verdad es la única realidad», aunque muchas veces la verdad duele y toca intereses, que no todos están dispuestos a tolerar, y públicamente no puedan manifestarse, íntimamente se sienten tocados, y esto no es solo a las personas, sino también a agrupaciones o grupos que no aceptan la crítica y muchos menos la denuncia. Es por eso que en este tema de escribir hay que ser muy cauto si no se quiere aparecer involucrado en algún aspecto o comentario.
  Pero el hombre común de la calle -que es mayoría- quiere estar informado, y quiere también la sinceridad en el comentario, desde ya con los fundamentos del caso.
 Tal así las cosas, entonces el dilema es: Sobre qué escribir y como manifestaba: Vaya si hay temas, el asunto es saber si lo que se escribe, gusta, y para ello no hay más que escuchar a aquellos que leen el comentario propuesto y se manifiestan conformes e identificados con lo escrito. Entonces uno comienza a darse cuenta que no todo ha sido en vano.
  Proponer temas de actualidad hace también a la difusión de pensamientos que ayudan a comprender la realidad de las situaciones y en ese contexto obliga a ser objetivo, algo que el periodismo de verdad tiene bien claro. 
 Y por último, lo más preocupante es no ser aburrido, que lo que se escribe sea claro y directo y llegue al lector, porque a uno le puede gustar lo que escribe, pero desde ya que hay que ponerse en el lugar del lector, que puede verse defraudado y pensar: Este sí que es un «pesado».
 En lo que a mí respecta: Toda crítica será bienvenida. Espero que no sean muchas. Y me sigan leyendo. Me sentiré alagado y el responsable del diario pensará que valió la pena tolerarme.
 

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