En Madryn se diagnostican 24 casos promedio por año de VIH
Un informe epidemiológico reciente del Servicio de Patologías Prevalentes y Epidemiología del Hospital Isola revela que la ciudad de Puerto Madryn enfrenta una tasa de incidencia de VIH significativamente superior a la media nacional. Entre 2010 y noviembre de 2024, se registraron 354 nuevos casos, lo que equivale a un promedio de 24 diagnósticos anuales.
por REDACCIÓN CHUBUT 01/12/2024 - 00.00.hs
La tasa de incidencia local, de 22 casos por cada 100.000 habitantes, casi duplica la nacional, que se ubica en 12,2, y supera en un 17% la tasa provincial de Chubut.
El grupo de edad más afectado sigue siendo el de 25 a 34 años, representando el 44% de los casos acumulados desde 2010. Sin embargo, desde 2015 se registra un aumento sostenido en los diagnósticos en personas mayores de 45 años, con una prevalencia particularmente significativa en los últimos años, alcanzando el 18% en 2024. Esta tendencia refleja la necesidad de ampliar las estrategias de prevención y diagnóstico oportuno hacia grupos tradicionalmente menos considerados en las campañas.
En términos de género, los hombres fueron históricamente los más afectados, con una relación hombre/mujer que en 2021 alcanzó 4:1. No obstante, esta brecha se fue reduciendo progresivamente, logrando una paridad completa en 2024, cuando las tasas de nuevos diagnósticos entre hombres y mujeres se equipararon.
Rutas de transmisión
El informe compartido con EL CHUBUT detalla que la principal vía de transmisión del VIH en Puerto Madryn sigue siendo la sexual, responsable del 97% de los casos, con un 83% de estos atribuidos a relaciones sexuales sin protección entre hombres que tienen sexo con hombres (HSH) o entre personas heterosexuales. Este patrón refleja comportamientos de riesgo asociados a la falta de uso de métodos de barrera, como preservativos, en relaciones sexuales ocasionales.
Un dato positivo es la reducción de la transmisión vertical (de madre a hijo durante el embarazo, parto o lactancia). Desde 2010, solo se han registrado dos casos en Puerto Madryn, evidenciando la efectividad de las estrategias de prevención perinatal.
Diagnósticos tardíos
Uno de los aspectos más críticos del informe es la prevalencia de diagnósticos tardíos, definidos como aquellos realizados en fases avanzadas de la infección o con la enfermedad ya desarrollada. Entre 2020 y 2024, entre el 30% y el 38% de los nuevos casos correspondieron a diagnósticos tardíos, cifra que, aunque por debajo del promedio nacional (44,5%), sigue siendo preocupante.
Estos diagnósticos dificultan el tratamiento, incrementan el riesgo de transmisión y afectan la calidad de vida de las personas.
Por otra parte, el año 2018 fue el pico en diagnósticos con 30 casos confirmados, mientras que 2020, coincidiendo con la pandemia de COVID-19, registró un descenso abrupto, con solo 12 casos, probablemente asociado a la interrupción de servicios de salud y menor acceso al testeo. Desde 2021, los diagnósticos anuales se estabilizaron, aunque en niveles inferiores al promedio histórico, lo que sugiere la necesidad de reforzar las estrategias de detección temprana.
Recomendaciones
El informe destaca la importancia de intensificar las campañas de prevención y diagnóstico, especialmente dirigidas a hombres jóvenes y adultos mayores de 45 años, los grupos con mayor incidencia en la actualidad. Además, subraya la necesidad de garantizar la oferta de test de VIH en todos los niveles de atención médica y de ampliar el acceso a tratamientos antirretrovirales, cuya efectividad es máxima cuando el diagnóstico se realiza en etapas tempranas.
La Dra. Julieta Levite, referente de Epidemiología del Hospital Zonal de Puerto Madryn, enfatizó que “el diagnóstico temprano y el acceso al tratamiento permiten alcanzar una carga viral indetectable, lo que mejora la calidad de vida de las personas y reduce significativamente el riesgo de transmisión”.
El informe también señala que los estigmas asociados al VIH/SIDA y la falta de educación sexual integral en algunos sectores de la población contribuyen a perpetuar comportamientos de riesgo y dificultan el acceso a servicios de salud.
La implementación de programas educativos y de sensibilización es clave para derribar barreras culturales y promover prácticas sexuales responsables.
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