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Puerto Madryn

Aluar invertirá u$s50 millones en dos proyectos de almacenamiento de energía mediante baterías

La empresa Aluar, productora de aluminio del país y uno de los actores industriales más importantes de la Patagonia, anunció mediante un documento presentado ante la Comisión Nacional de Valores una inversión de aproximadamente 50 millones de dólares en dos proyectos de almacenamiento de energía mediante baterías.

por REDACCIÓN CHUBUT 11/07/2026 - 21.56.hs

La compañía resultó adjudicataria en las convocatorias oficiales AlmaGBA y AlmaSADI y sumará 80 megawatts de potencia instalada en dos puntos del país: el área metropolitana de Buenos Aires y la región del noreste argentino.

 

La decisión marca un punto de inflexión en la historia energética de la empresa: por primera vez, sus inversiones en electricidad ya no apuntan exclusivamente a sostener la producción de aluminio en Puerto Madryn, sino a prestar servicios directamente al sistema eléctrico nacional.

 

LOS PROYECTOS
Los dos proyectos tienen características y localizaciones distintas. El primero, denominado BESS San Fernando, tendrá una potencia de 30 megawatts y se conectará en un nodo de la red de Edenor, en el área metropolitana de Buenos Aires. Su objetivo es aportar capacidad de respuesta rápida en uno de los sistemas eléctricos más exigidos del país, especialmente durante los picos de demanda que se producen en períodos de calor o frío extremos. Una batería instalada cerca de los centros de consumo puede almacenar energía cuando el sistema tiene excedentes y devolverla al instante cuando la red la necesita, sin los tiempos que requieren otras tecnologías de generación.

 

El segundo proyecto, BESS Goya, tendrá 50 megawatts y se ubicará en la región eléctrica del noreste argentino, en el área correspondiente a Misiones y Corrientes, dentro de la convocatoria AlmaSADI, que buscó incorporar sistemas de almacenamiento en distintos puntos del Sistema Argentino de Interconexión.

 

Para entender el peso de esta decisión hay que conocer la historia energética de Aluar, que está tejida con la propia historia de la empresa desde su fundación. La producción de aluminio primario es una de las actividades industriales más intensivas en consumo eléctrico que existen, y cuando la compañía levantó su complejo en Puerto Madryn necesitó resolver desde el inicio cómo garantizar un suministro continuo, abundante y competitivo. Esa necesidad fue moldeando una estrategia que, con el paso de las décadas, construyó una infraestructura energética de escala considerable. En 1995, Aluar adquirió el 59% de la concesión de Hidroeléctrica Futaleufú, el activo central de su esquema de abastecimiento. Más adelante incorporó un ciclo combinado de 120 megawatts y entre 2007 y 2011 sumó otro de 480 megawatts, en paralelo con la expansión de su capacidad productiva hasta las actuales 460.000 toneladas anuales de aluminio primario.

 

La siguiente etapa de esa evolución fue la energía eólica. Aluar desarrolló su propio parque en Chubut y lo fue ampliando en sucesivas fases, con una planificación que prevé alcanzar 582 megawatts de potencia instalada y 119 aerogeneradores. La empresa también recibió autorización para construir una línea eléctrica propia de 132 kilovoltios y más de 34 kilómetros para conectar el Parque Eólico La Flecha con su complejo industrial. Todo ese recorrido dibuja una lógica clara: cada inversión energética respondió a la necesidad de proteger y ampliar la producción de aluminio. Las baterías representan el primer paso en una dirección diferente.

 

Los sistemas de almacenamiento BESS no generan electricidad por sí solos. Toman energía de la red, la guardan y la devuelven cuando el sistema la requiere, con tiempos de respuesta que ninguna central térmica o hidroeléctrica puede igualar. Su valor crece a medida que aumenta la participación de fuentes renovables en la matriz energética, porque el viento y el sol no son constantes y necesitan herramientas que administren los momentos de abundancia y los de escasez. Para las empresas que los operan, el negocio consiste en tener capacidad disponible bajo contratos de largo plazo definidos en cada convocatoria oficial. En el caso de Aluar, hay además una ventaja que no tienen otros jugadores nuevos en este mercado: décadas de experiencia operando dentro del sistema eléctrico argentino, conociendo sus reglas, sus tensiones y sus oportunidades.

 

La convocatoria AlmaSADI, en la que resultó adjudicado el proyecto Goya, tuvo una potencia objetivo de 700 megawatts y recibió ofertas muy superiores a esa capacidad, lo que da cuenta del nivel de competencia que existe en este mercado. El principal adjudicatario de esa convocatoria obtuvo 421 megawatts distribuidos en siete proyectos; el segundo, 150 megawatts en ocho iniciativas. Aluar consiguió 50 megawatts con un solo proyecto. La escala es menor, pero el dato relevante no es el volumen sino la naturaleza del logro: la empresa compitió con compañías cuya actividad principal es precisamente el desarrollo de infraestructura energética y salió adjudicada.

 

Los 80 megawatts que sumarán San Fernando y Goya son todavía una fracción pequeña frente al tamaño de la infraestructura energética que Aluar tiene en Chubut o frente a su capacidad de producción industrial. Pero la inversión de 50 millones de dólares tiene un significado que va más allá de los números: es la primera vez que la empresa destina capital a proyectos cuya función no está asociada a alimentar sus hornos ni a sostener su planta patagónica, sino a prestar un servicio al sistema eléctrico en beneficio de terceros. 

 

Aluar seguirá siendo, en su núcleo, una fabricante y exportadora de aluminio. Pero alrededor de ese núcleo fue construyendo durante décadas una plataforma energética que ahora da un paso más: de ser una herramienta de competitividad industrial, empieza a convertirse también en un negocio propio.

 

 

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