Viernes 30 de julio 2021

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La sociedad responsable

Se acercan las elecciones y creo que es un momento para hacer una reflexión sobre la sociedad que conformamos. Se decidirá en las urnas que representantes pueden elevar la voz que exprese lo que nace de nuestra propia motivación. Podría llamarse, desde mi punto de vista, un elemento para algo que denominaría auto reflexión.

No es fácil porque no es una costumbre que practiquemos y no la observamos en los sistemas corporativos, como la justicia, no la vemos en la política, donde siempre aparecen discursos personalizados donde todo está bien o todo estará mejor o el problema es del otro, ni mucho menos en lo educativo, para sólo dar algunos ejemplos. 

 

Ahora bien, pensar en una auto reflexión de la sociedad en la que tomemos conciencia grupal de que el resultado de cualquier elección nos pertenece, como primer elemento me parece que a la sociedad la integramos los individuos y que los valores de aquella es la que conforma nuestra propia personalidad. La suma de los valores individuales es la que conforma la característica social. Como sostenía un filósofo del siglo XX, Castoriadis, para la existencia de la autonomía social es condición necesaria la coexistencia de la autonomía individual. Hoy cuando el que emite opinión, sobre todo en los medios de comunicación, aparece la grieta como elemento diferenciador de la sociedad.

 

No advertimos que la historia de nuestro país es una historia de grietas y que, por su existencia, se ha derramado sangre de compatriotas. Solo pensar en los inicios de nuestra independencia donde aparecen monárquicos y republicanos, unitarios y federales, luego el enfrentamiento entre civiles y militares y entre estos grupos enfrentamientos internos, nos debería hacer notar que sociedad tan particular conformamos. También, si esa particularidad, nos ha impedido aprovechar las ventajas de un territorio tan potencialmente rico y con una realidad tan pobre. 

 

Esta segunda condición o elemento, que puede palparse empíricamente, me hace efectuar esta pregunta: ¿ No seremos individualmente pobres? Pero no materialmente, sino como personas. La falta de responsabilidad, la falta de coherencia, la falta de principios, la falta de conductas morales, la posibilidad de girar como veletas ¿no nos impedirá observar la importancia de la vida, el tiempo y el rol que cumplimos como ciudadanos? 

 

Me parece que mucho tiene que ver porque, luego de votar, comienzan las quejas multitudinarias, los reclamos por la falta de justicia, y en general los pedidos de todos los sectores y clases sociales cuando se observa en general como se desciende en el nivel de vida. ¿Seremos hipócritas? No lo creo. ¿Seremos ingenuos?

 

Es probable. Para no engañarnos deberíamos tomar un tiempo para pensar que es lo que realmente queremos para nosotros y para nuestra posteridad. Luego de esa conversación sincera con nosotros mismos puede, creo, llegarse a un cambio. La experiencia y la historia nos enseña que sin unidad nacional será imposible cualquier realización colectiva que sea beneficiosa. Esa unidad nacional nos debería llevar a eliminar otra discusión hoy obsoleta, si la educación es un gasto o una inversión. Cuando esta última postura se imponga, a la que adhiero, con seguridad rápidamente podremos resolver los problemas que arrastramos desde hace muchos años. Quiero recordar a la llamada multipartidaria que aún con una dictadura militar que gobernaba y con los riesgos que se tenían pudo conformar un programa de unión y de consenso para el futuro. Lamentablemente no se pudo poner en práctica en democracia pero es un dato para no ser perdido y tenerlo en cuenta para adelante. Seguramente la reflexión personal nos hará bien.  
 

 

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