Es indudable que últimamente hemos perdido la capacidad para debatir, analizar e interpretar los temas más importantes que hacen a la comunidad de la ciudad de Trelew.
Ya no existen foros para ello, las organizaciones intermedias, y los partidos políticos, han declinado sus facultades y solo se dedican a cuestiones periféricas sin atacar civilizadamente y como corresponde los temas que hacen al bienestar de la gente y a la vida en común, tratando de acompañar o aportar la solución a los distintos problemas que cotidianamente se presentan. Es cierto que para ello están todos quienes han sido elegidos para representarnos, pero, también es cierto, con la participación se puede obtener una idea más acertada de los temas que en forma individual se tratan, pero en forma colectiva se diluyen.
Es que creo que hemos perdido el concepto de obligación y nos clausuramos en el concepto de los derechos subjetivos, con la cultura del progresismo y de que en cada necesidad nace un derecho, sin advertir que esa visión hace perder de vista otros derechos consagrados y obligaciones que tenemos y las de aquellos que deben ocupar en democracia las reglas del deber. Un tema hoy central en Trelew es el de la Cooperativa Eléctrica donde aparece su deuda con la mayorista, nuestra deuda según la interpretación de las autoridades, como la generadora de toda su actividad.
Esta deuda, nuestra deuda, debe ser saldada con mayores tarifas para el beneplácito de la intervención que de esa forma cumplirá con su cometido con final feliz. No obstante ello nadie habla del deber. Del deber de quienes han sido sus autoridades, del deber de quienes han sido los representantes municipales, del deber de los sindicalistas, en fin, del deber del Estado que se ha metido repetidamente en una persona jurídica de derecho privado para el beneficio de unos pocos.
En el medio de todo ello están los derechos de quienes obligadamente formamos la Cooperativa Eléctrica. Somos quienes la capitalizamos, pagamos nuestros consumos, pagamos con la tarifa los sueldos de sus funcionarios y empleados y también a sus proveedores con sistemas obsoletos e injustos como es el caso de las tarifas del agua donde hoy, con tecnología podrían modernizarse pagando cada uno lo suyo y no lo del vecino.
No obstante, todo ello, que se silencia, aparecen los discursos grandilocuentes, pero para que, en el fondo, no pase nada o se llegue a conclusiones que respalden otros intereses. ¿Que sabemos de la auditoría que se ha llevado a cabo? ¿Qué sabemos de dónde ha ido a parar el dinero que hemos aportado para el pago de la mayorista? ¿Qué sabemos de las responsabilidades que han tenido quienes han conducido la entidad? ¿Existen mafias en la Cooperativa, y si es así, quienes la integran? Yo creo que, aun teniendo el derecho, no sabemos nada, sólo que sin explicación razonable hoy se le paga a la mayorista una suma considerable de dinero y cada vez tenemos mayores tarifas.
Seguramente será un deber del Concejo Deliberante analizar esta situación para llegar a una razonable determinación. De otra forma Trelew pese a los grandes anuncios seguirá cayendo en un pozo del que será muy dificultoso salir pese a las buenas intenciones de aquellos que tienen el deber de convertirlas en acciones.
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