por REDACCIÓN CHUBUT 25/04/2026 - 23.04.hs
«La Teoría de los Costos debe plantear hipótesis específicas alternativas, pues el costo único o absoluto no existe, dado que para distintas necesidades podrán existir costos diferentes, todos ellos válidos y útiles, según sean los objetivos perseguidos con su conocimiento, siempre que se hayan respetado ciertos principios teóricos fundamentales... Insistimos que todo concepto absoluto del costo es errado, pues lleva consigo la no consideración de que en todo costo están presentes dos componentes que pueden tener comportamientos diferentes. El componente físico, concreto o real, referido a la cantidad y El componente monetario, o sea el «precio» o «valor» de aquel componente, negociado o asignado».
Estas palabras, del reconocido profesor de costos Oscar Osorio, las tomo como introducción de esta nota, porque sirven de sustento para discutir ciertas declaraciones que se escuchan y leen, en torno al tema de los aumentos de tarifas. Resumidamente se habla de reconocer aumentos «solo para cubrir costos operativos» o acompañar el «aumento de costos por la inflación» «solo para garantizar los servicios» y otras parecidas o deigual contenido.
Lo cierto es que las entidades cooperativas, debiendo hacerlo, no llevan contabilidad específica de costos, no tienen planes de cuentas que muestren, con soporte informático, el resultado de los costos, y ninguna de las prestatarias tampoco ha presentado, como hemos comentado, el estudio y composición del valor agregado de distribución.
Todas las empresas que prestan servicios públicos, trabajan con costos fijos y variables, respecto al volumen de la prestación, y directos e indirectos respecto al servicio. Este esquema representa la teoría elemental que hay que conocer y estudiar, para cualquier planteo referido a las tarifas y el tratamiento de aumentos, que no pueden basarse en la grosera idea de trasladar incrementos fundados solo en la inflación o, en índices de precios, o en los desfasajes de la caja por la falta de efectivo para enfrentar compromisos que sus administraciones mal generaron.
Los costos reflejan económicamente las consecuencias de decisiones de la gestión. Esta es una verdad aceptada universalmente y la realidad nos muestra, que no se trabaja sobre plataformas contables documentadas íntegramente, controladas y auditadas. Cada aumento de tarifa que se plantea, desnuda más esta realidad de apuros e improvisación, que acentúan la falta de rigor técnico profesional con el que debería encararse el asunto.
Por último, hay que decir que, esta mala práctica y el desconocimiento, han llevado a considerar operativos, a todos los costos y los gastos, como una sola cosa, en una mezcla que no diferencia por concepto, produciendo desorden financiero y déficits permanentes. Los ejemplos los podemos ver en los Anexos de gastos, que obligatoriamente corresponden acompañar y entregarse, respaldando los estados contables que deben presentarse y aprobarse auditados anualmente. (Ni hablar de la cooperativa de Trelew que subsiste ilegalmente, con la complacencia de los órganos de fiscalización y la justicia, sin presentar varios balances, con intervención judicialprolongada, que de medida cautelar eficaz, excepcional y ejecutiva, ya no tiene nada).
Por eso deben conocerse yestudiarse los costos, los gastos y el VAD, sin esconder o disfrazar información. Un costo es recuperable mediante la facturación y la cobranza, en tanto los gastos son desembolsos de la gestión, sino se controlan, sino se mensuran y estudian, terminan por minar las finanzas. Perversamente, en este camino de ineficiencia, se instaló en el ámbito político, de los servicios públicos y las cooperativas, una forma de validar y rotular como costos «al barrer» en una gran bolsa, la totalidad de los egresos, sin reparar en clasificarlos contablemente permitiendo su estudio y seguimiento, trasladandoirresponsablemente los gastos de todo tipo a la tarifa como única fórmula, fácil,cómoda, que nadie se atreve a detener.
Las presentaciones que acompañan los pedidos de aumentos de tarifa de los servicios públicos, son de paupérrima sustentación y siempre con pomposas frases futuro-apocalípticas, en torno a la preservación, seguridad y continuidad de los servicios.
Una presentación que debe ser inaceptable para el Estado, porque se trata de empresas concesionarias que, no manejan procesos industriales complicados, sin almacenes y grandes inventarios, porque no fabrican un producto, distribuyen por redes fluidos esenciales para la vida diaria, que no deben conseguir y fidelizar clientes, que nocompiten absolutamente con ninguna otra oferta, marca o alternativa, no tienen competencia, son monopólicas. Así y todo, tienen imagen e índices económicos financieros espantosos y son centro de la desconfianza y reprobación general.
Por supuesto que la causa y responsabilidad excluyente, está en el poder político concedente, por ello, este verdadero tiovivo, debe ser detenido, ya que cada aumento porcentual indiscriminado e incondicional, sobre las tarifas, sin fijar metas, sin reclamarle y exigirle nada a la prestadora, sin la verificación total de la información, sin auditoria pública independiente de los costos, los verdaderos costos y gastos, profundiza el descontrol, agranda la ineficiencia, le carga al sistema mayor inequidad, y prolonga el cansancio infinito de los usuarios.
Últimas noticias
Más Noticias