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Entre los escombros, la memoria: El emotivo recuerdo de La Calera y su fundador, Luis Marzullo

Luciana Alba Huth, madre de una de las nietas del fundador de La Calera, Luis Jorge Marzullo (fallecido en 2010), expresó una profunda reflexión pública sobre el significado histórico, industrial y humano que tuvo el emblemático predio para Trelew, en medio de las repercusiones que generó su demolición.

por REDACCIÓN CHUBUT 07/05/2026 - 21.15.hs

Luis Jorge Marzullo.
La calera, un símbolo de una época próspera de Trelew.
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En un escrito difundido en las redes sociales, cuestionó que el análisis sobre el lugar se reduzca únicamente al deterioro de los últimos años y remarcó que durante décadas representó trabajo, producción y crecimiento para cientos de familias de la ciudad, la región, así como punto de abastecimiento para grandes empresas nacionales.

 

ABANDONO JUDICIAL Y ADMINISTRATIVO
«La demolición de La Calera no puede analizarse solamente desde la ruina visible de sus últimos años. Sería injusto. Y también intelectualmente pobre», sostuvo Huth al inicio de su mensaje en Facebook, donde señaló que reconoce el deterioro que sufrió el lugar tras el fallecimiento de su propietario, pero lamentó que el abandono judicial y administrativo terminara dejando el predio «a merced del saqueo, la destrucción y el uso indebido». Recordó que durante años se afrontaron impuestos, denuncias por robos y distintas situaciones irregulares, mientras el lugar se transformaba en un espacio peligroso para el barrio.
También aludió al impacto humano y emocional que dejó la historia del establecimiento. «Hubo muertes. Hubo dolor. Hubo un Estado que llegó tarde... o directamente nunca llegó», expresó. Sin embargo, insistió en que reducir La Calera solamente a sus ruinas finales implica desconocer deliberadamente lo que significó para Trelew y para generaciones enteras de trabajadores que formaron parte de aquella actividad productiva.

 

EL CIUDADANO ILUSTRE QUE PENSABA A LARGO PLAZO
«Generaciones enteras -hombres y mujeres que hoy tienen entre 65 y 80 años- saben perfectamente de qué hablo. Saben lo que fue aquel movimiento industrial. Saben lo que significó para cientos de familias».
En su escrito, Huth evocó especialmente la figura de Luis Jorge Marzullo, «un ciudadano ilustre» -declarado así en 2007 en el 121 aniversario de Trelew- y un hombre visionario que pensaba en el desarrollo a largo plazo. Recordó que su nombre incluso identifica hoy una calle de Trelew y destacó su rol como geólogo y emprendedor. «Hablar de La Calera es hablar de don Luis Marzullo. Geólogo. Visionario. Hombre de trabajo. De esos que construían pensando en décadas y no en titulares de ocasión», manifestó.

 

FORMULAS QUE TRASCENDIERON
En su relato, Huth remarcó que la empresa no era solamente una fábrica, sino una fuente de empleo y desarrollo regional, recordando que existían trece canteras que abastecían el funcionamiento industrial y desde allí se producía cal que era distribuida incluso hacia el norte del país. También evocó que en sus laboratorios se desarrollaron fórmulas que posteriormente fueron utilizadas por grandes marcas como San Lorenzo, a quienes se proveía material y conocimiento técnico.
La Calera «era producción. Era empleo. Era desarrollo. Era identidad», sintetizó Huth sobre lo que representó el lugar para Trelew, señaló en esa línea, que incluso alrededor de la actividad industrial se conformó un barrio entero, donde muchas familias encontraron progreso y trabajo digno. Como parte de ese nivel de crecimiento mencionó que la expansión del gas en sectores alejados estuvo vinculada a aquella visión empresarial y productiva impulsada por Marzullo.

 

VALOR PATRIMONIAL, INDUSTRIAL Y HUMANO
Uno de los párrafos más contundentes del escrito estuvo dirigido a quienes tal vez abordaron la demolición desde «la ignorancia histórica». Allí dejó una de las frases más destacadas de su mensaje: «Una cosa es reconocer el deterioro final del predio. Y otra muy distinta es borrar su valor patrimonial, industrial y humano». También afirmó que «los pueblos serios no destruyen su historia con liviandad», sino que la documentan, la respetan y la contextualizan.
Finalmente, Huth sostuvo que Trelew debería preguntarse por qué un sitio con semejante peso histórico terminó abandonado hasta convertirse en un problema para la ciudad. «Las ruinas también son decisiones políticas, judiciales y sociales acumuladas durante años», indicó. Y concluyó con una reflexión que generó amplia repercusión en redes sociales y entre vecinos: «Y aun así, entre los escombros, hay algo que no deberían poder demoler nunca: la memoria de quienes construyeron esta ciudad trabajando».

 

GRATITUD Y NOSTALGIA
Tras difundirse el escrito de Luciana Alba Huth, numerosos vecinos compartieron recuerdos y valoraciones sobre el papel que tuvo La Calera en la historia productiva de Trelew. Algunos recordaron el alcance industrial que tuvo la firma y el prestigio de sus productos. «La calera, bautizada con el nombre ‘La Alicia’ y la cal Lujomar, en nombre de su fundador don Luis Jorge Marzullo», expresó un vecino. Otro señaló: «Alcancé a ver su desarrollo; las marcas Ferrum de sanitarios se hicieron desde esta calera, su materia prima fue extremadamente rica de punta a punta de nuestro país».
También hubo fuertes referencias al trabajo que generó el establecimiento durante décadas. «La gente tiene que saber de los años de prosperidad de aquellos años. Por políticas, desidia, se fueron perdiendo muchas fuentes de trabajo. La gente laburadora y que dio empleo como la familia Marzullo merece que se recuerde como corresponde», manifestó otra vecina.
En igual sentido, otro comentario sostuvo: «Epocas de esfuerzo y sacrificio en nuestro Trelew de ayer, y desconocer la historia en esta época es indudablemente un acto de ignorancia y falta de respeto. Sr. Luis Marzullo, donde quiera que esté, nuestras disculpas».
Los testimonios también aportaron una mirada cargada de emoción. «Soy testigo de lo que fue la Calera; conocí al Sr. Marzullo y a sus hijos Jorge y Luis; mi padre trabajó allí; gracias a la Calera mi padre nos mantuvo sin tener que mendigar; fue capataz», expresó un vecino. Otros insistieron en la necesidad de dejar algún homenaje visible: «Tendrían que poner un cartel de reconocimiento, por su aporte de trabajo en ese tiempo más que mirar lo malo».
Varios vecinos coincidieron en que sería importante conservar parte de la memoria histórica vinculada al predio. «Tendrían que tener un lugar donde exponer lo que significó este edificio para la ciudad, muchos lo desconocen, también una placa recordatoria de quién fue su fundador y lo que significó el lugar», indicó otro mensaje. Otra persona comentó que «no conocía la historia de La Calera, sí recuerdo comprar arcilla cuando mis hijos empezaron el profesorado de Artes Visuales».
Por último, algunos mensajes hicieron referencia al futuro del sector y a las obras anunciadas para el barrio. «Esperemos que se construya lo prometido para bien del barrio, y que la plaza lleve un nombre alusivo para honrar la memoria del fundador de la fábrica», expresó un vecino, reflejando un sentimiento compartido por quienes consideran que la historia de La Calera y de Luis Marzullo forma parte del patrimonio social y productivo de Trelew.

 

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