Servicios públicos, datos e información - Últimas Noticias: El Chubut

Regionales

Servicios públicos, datos e información

Por Miguel Gauna Lavayen
[email protected]

por REDACCIÓN CHUBUT 14/06/2026 - 21.15.hs

La Jerarquía del Conocimiento, también conocida como «Jerarquía DIKW», o «Pirámide del Conocimiento», podría ser definida como un conjunto de modelos para representar las relaciones aparentemente estructurales entre datos, Información, Conocimiento, y en algunos casos Sabiduría. Este ordenamiento no solo sigue vigente, sino que se ha vuelto el núcleo de disciplinas como el Descubrimiento de conocimiento en bases de datos (KDD) y el desarrollo de Sistemas de Inteligencia Artificial.

 

Para iniciar la nota, he tomado este párrafo de Internet, porque creo necesario detenernos un momento y repasar conceptos, sobre qué es información, como se construye y se presenta, en relación a los servicios públicos. 

 

Reconocer la diferencia entre datos e información es esencial, a la vista de la confusión púbica y notoria, que genera permanentes discusiones infructuosas o planteos equivocados, como sucede particularmente, por estos días, en Trelew y también en Esquel, donde los concejales por mayoría, acaban de rechazar un aumento de tarifas concluyendo que «de la documentación presentada -por la Cooperativa- no surgían con claridad los conceptos específicos comprendidos en los denominados ‘Costos propios’ que fundamentaran el ajuste tarifario solicitado, impidiendo a los usuarios, los organismos de control y a los representantes de la comunidad, evaluar adecuadamente la razonabilidad, necesidad y proporcionalidad del aumento propuesto». Dos ciudades, iguales circunstancias para un mismo tema y el mismo planteo en torno a los servicios, las tarifas y la cooperativa. 

 

Esta antigua y mala costumbre está generalizada entre los actores de los servicios públicos, las cooperativas distribuidoras, poder concedente y entes reguladores, que realizan o reciben presentaciones con profusos números, mostrando datos crudos, cuantitativos, cuadros, índices y porcentajes, cuadros Excel y comentarios acerca de los mismos, usando este estilo simplista, que pretende así, satisfacer consultas, dudas, y la gran necesidad de contar prontamente con la información total real.

 

Para que estos datos se conviertan en información deben estar en contexto, organizados, y procesados en todo caso, de acuerdo a un procedimiento y ciertas normas que son resoluciones y reglamentaciones, e inclusive leyes, a las que las distribuidoras de servicios públicos deben ajustarse, pero que respetan muy poco.

 

La mera presentación de datos, aunque estén relacionados, aunque presenten proyecciones o cálculos similares, no conforman una información. Vale como ejemplo, la polémica en torno a cantidad de personal antes y ahora, o el número de usuarios, o la suma de reclamos atendidos o la cantidad de transformadores, o el porcentaje de cobranza. Los datos no responden por sí, no aclaran debidamente, ni contestan preguntas que cuestionan resultados o la situación general porque, para tal fin, deben ser procesados sistemáticamente, controlados, auditados, y servir así, a la toma de decisiones.

 

Los datos son registros puntuales, anotaciones contables o extra contables, informales o de estadísticas, publicaciones, pero, no son suficientes como base, para tomar decisiones. Nada mejora, aunque sean acompañados de títulos pretensiosos como «los costos operativos» o «costos propios» y ni hablar del valor agregado, todos letreros sin demostración, sin detalle de su composición y respaldo totalmente documentado. 

 

Todo dato es estático y la información brinda dinámica, porque hay un análisis, una interpretación de esos datos relacionados, sobre bases de controles, respaldos documentados, trabajos de auditoría, constatación y finalmente, responsabilidad de un profesional que opina y firma de acuerdo a una ley y otras disposiciones vigentes.

 

Para dar la debida y correspondiente información, además, estas entidades, igual que otras empresas, deben hacer sus cuadros de fluir de fondos periódicos, sus balances trimestrales y anuales, dictaminados por un contador público. 

 

En la práctica las cooperativas de servicios públicos tampoco se destacan, por presentar información precisa, especifica, de los propios servicios, un ejemplo clásico es la presentación parcial, o la falta, del balance de energía comprada y distribuida, con evolución periódica, el coste de cada prestación, así como las debidas ponderaciones por categorías de usuarios y la valuación de las perdidas técnicas y no técnicas, que son absolutamente necesarias para la valoración de una gestión y la fijación de tarifas, y otros ejemplos clásicos como las macro mediciones de los servicios sanitarios, o la estructura de costos y análisis de la facturación del servicio de alumbrado público, agregando estudios de georreferenciación indispensables.

 

La beligerancia verbal sostenida solamente con datos y estadísticas , no sustentan una discusión técnicamente racional, basada en información que, como he dicho, necesita de pasos precisos y ordenados, para ser confiable y profesional, arrancando con la recolección de esos datos con un método, desde las bases de registros, luego el control de los mismos mediante auditoria técnica y contable, con la documentación de respaldo, para luego, examinar su procesamiento, colocar todo en un contexto y al concluir, la opinión profesional interpretando, diagnosticando la situación del servicio o todo el ente o empresa. 

 

Las técnicas actuales, que han avanzado mucho mediante las computadoras, con el procesamiento electrónico de datos, y actualmente con la revolución de la Inteligencia Artificial, siguen usando la secuencia original mencionada al principio, convirtiendo los datos en información y la información en conocimiento, que es la cumbre de este ordenamiento lógico. Definitivamente, no solo basta tener los datos y la información, hay que estudiar, comprobar y así llegar al conocimiento total de problemas y soluciones. 

 

Está totalmente demostrado que, uno de los peores y más costoso error, que se comete frecuentemente en las administraciones de todo tipo, es tomar decisiones con información incompleta. Este error, comienza justamente en el uso de datos solamente como información, una mala práctica, con malas consecuencias, al creer que los índices y algunos datos, más cuadros comparativos, presentados como se quiera, inclusive con comparaciones estadísticas con tendencias, los convierte en información. El dato es el inicio, es el primer parte de este proceso que, por no respetarse y completarse, ha complicado la elaboración de la información necesaria, su interpretación y evaluación, para tomar las mejores decisiones, en torno a tarifas y la situación patrimonial de las prestatarias. 

 

¿Querés recibir notificaciones de alertas?