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Córdoba empeñada por la Comisión Nacional de Energía Atómica I

La empresa Dioxitek S.A. es una compañía industrial estatal argentina que opera desde hace décadas en la ciudad de Córdoba, vinculada a la industria nuclear. 
 

En su planta ubicada en el barrio Alta Córdoba transforma concentrado de uranio y otros insumos en polvo de dióxido de uranio de grado nuclear, que es el insumo básico para fabricar combustible nuclear usado en las centrales nucleares argentinas. 

 

En 2025 alcanzó un récord de producción de 190 toneladas de dióxido de uranio, lo que permite cubrir una parte significativa de la demanda nacional y reducir importaciones. 

 

La empresa también está asociada con la producción y comercialización de fuentes selladas de Cobalto-60, un radioisótopo utilizado en medicina e industria. Esta parte de la producción opera en instalaciones específicas del Centro Atómico Ezeiza. 

 

La fábrica de Córdoba ha sido fuente de debate por su ubicación en una zona urbana y por obligaciones de traslado a una nueva planta en Formosa, la producción en Córdoba ha continuado. 

 

En noviembre de 2014 la Municipalidad de Córdoba clausuró sus instalaciones ubicadas a solo tres cuadras de una fábrica que estalló, conmocionando a todo Córdoba. Prácticamente la clausura no tuvo efecto, solo logró que se resolviera su traslado a la provincia de Formosa, que no se concretó a la fecha. 

 

El gerente de Asuntos Jurídicos de la empresa manifestó que la fábrica se quedará por lo menos durante ocho años más. En un nuevo acuerdo, la Municipalidad reiteró la exigencia ya plasmada en acuerdos anteriores: primero, el “retiro total de la planta ubicada en barrio Alta Córdoba” y, como segundo punto, la remediación de “El Chichón”, que es un sector de la planta que “de acuerdo a estudios técnicos requiere un proceso de remediación”. 

 

“El Chichón” es el nombre con el que los cordobeses conocen a un promontorio formado por 57.600 toneladas de residuos radiactivos de baja intensidad, que se generaron como consecuencia de los experimentos que realizó la CNEA a partir de 1952 para desarrollar el método de lixiviación en pilas para la minería del uranio. 

 

Hace treinta años, la Municipalidad y la CNEA acordaron relocalizar las instalaciones de Alta Córdoba. Desde entonces se acumulan acuerdos, plazos, y compromisos incumplidos. La clausura se fundaba en que la planta violaba la ordenanza de uso del suelo, en que carecía de certificado de bomberos, y de autorización para arrojar los efluentes a las cloacas, entre otros motivos.

 

La planta contamina porque el tipo de proceso industrial que realiza y dónde está ubicada, hacen que cualquier falla, residuo mal gestionado o legado histórico, tenga impacto ambiental y social relevante.

 

La planta de producción de dióxido de uranio de Dioxitek, en el barrio Alta Córdoba. Crédito: Dioxitek S.A

El proceso que realiza es intrínsecamente sucio

 

Dioxitek convierte concentrados de uranio (yellowcake) como sale de la Planta de Tratamiento de la mina, en dióxido de uranio. Eso implica manipular uranio natural, tóxico químico y radiactivo; usar ácidos fuertes y reactivos químicos y generar efluentes líquidos, sólidos y gaseosos con uranio, radio-226, torio, además descendientes radiactivos (radón, polonio, etc.)

 

Si bien las dosis radiológicas son “bajas”, el volumen de residuos es grande y persistente. Genera residuos que duran miles de años.                              

 

Continúa...
 

 

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