TESTIMONIOS DE POBLADORES DE LA INDIA I
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La exploración de uranio en las aldeas de Meghalaya continúa sin cesar, sin autorización local y a pesar de preocupaciones sanitarias y ambientales.
En 1984, la Dirección de Minerales Atómicos para la Exploración e Investigación (AMD), una unidad del departamento de energía atómica responsable de localizar los minerales necesarios para implementar el plan nacional de energía atómica, descubrió uranio de alta calidad en la colina de Domiasiat.
En 1976, la AMD estableció su oficina en el noreste de la India en Shillong. Desde entonces, Meghalaya ha sido el centro de la búsqueda de uranio en la India, y se han llevado a cabo exploraciones mediante perforación, una actividad previa a la minería, en varias aldeas del estado.
Según el sitio web de la AMD, para 1992, se habían completado las perforaciones exploratorias y los estudios geológicos del yacimiento de uranio de Domiasiat, también conocido como depósito Kyelleng-Pyndengsohiong-Mawtahbah o KPM. El sitio web registra que se estima que existen 9500 toneladas de mineral de uranio en el yacimiento de Domiasiat.
En áreas donde se lleva a cabo la minería de mineral de uranio, los relaves de uranio, los subproductos que quedan después de que se procesa el mineral de uranio, se filtran en las aguas subterráneas y las fuentes de agua en las cercanías, lo que plantea importantes preocupaciones de salud y ambientales.
La exploración de mineral de uranio a través del proceso de perforación previo a la minería también da como resultado la liberación de diminutas partículas de uranio, que son altamente tóxicas y pueden ser transportadas por el viento durante varios kilómetros.
A nivel mundial, los toxicólogos clínicos de metales han verificado el vínculo entre la ingestión de residuos de uranio y la inhalación de partículas de uranio con más de 90 enfermedades debilitantes, incluidos cánceres, diversas deformidades, muerte fetal, abortos, disminución en el conteo de espermatozoides y defectos musculares.
En Jadugoda en Jharkhand, uno de los primeros sitios de minería de uranio de la India, las comunidades tribales que residen en la región se vieron afectadas por deformidades congénitas, esterilidad y cáncer.
Testimonio de pobladores
Spility Lyngdoh, una mujer de 85 años, tenía veintitantos años cuando se mudó de Wahkaji a Domiasiat, ambas aldeas en las colinas Khasi del suroeste de Meghalaya. Domiasiat está a 135 kilómetros de Shillong, la capital del estado.
En la década de 1960, Lyngdoh se casó y se mudó a Domiasiat con su esposo, donde cultivó la tierra y crió ganado.
El 6 de marzo de 2017, Lyngdoh recordó que, en 1991, unos trabajadores de la Corporación de Uranio de la India Ltd. (UCIL), una empresa del gobierno central dependiente del Departamento de Energía Atómica, que exploraban uranio en la zona, le advirtieron sobre los efectos nocivos para su salud. "Fue entonces cuando decidí no vender mi tierra", contó. "Por mucho dinero que me ofreciera UCIL años después, nunca quise venderla".
Lyngdoh es la matriarca de su clan: las familias de sus tres hijos y seis hijas. El clan está compuesto por siete hogares y sus miembros son los únicos residentes de la aldea. Nos conocimos el día del funeral de su esposo. En 2014, perdió a Pon, su hijo de 54 años, a causa de un cáncer de garganta. Norman Donald Syiem, jefe de la aldea de Domiasiat y yerno de Lyngdoh, contó que, desde que comenzó la exploración, cinco miembros del clan han fallecido a causa de enfermedades misteriosas y algunos siguen padeciendo anomalías médicas debilitantes, como úlceras, enfermedades de la piel, epilepsia y malformaciones en las extremidades.
Norman, también comentó que, entre 1990 y 1992, los peces del río se habían "enfermado". Los "peces estaban vivos, pero su carne estaba podrida", contó.
"En nuestra pequeña aldea", continuó, "fuimos testigos de la muerte de madres por hemorragias excesivas durante el embarazo, mortinatos y bebés con malformaciones".
Norman dijo que varios adultos de la aldea que fueron a Shillong para recibir tratamiento sufrieron "enfermedades musculares, convulsiones, epilepsia y cáncer". "Muchos murieron sin diagnóstico", añadió en voz baja.
Continúa...
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