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Carta del Lector

Los rionegrinos y la energía nuclear VII

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En nota anterior decíamos que en 25 hectáreas se depositarán las colas de relave correspondientes a los tres primeros años. A partir del cuarto año, este gigantesco pozo de desechos tóxicos y radioactivos se ampliará unos 500 metros hacia el norte, llegando hasta unos 500 m de la Laguna Tres Picos y ocupando una superficie final de 100 hectáreas.

Una vez alcanzado ese límite, y como para no seguir aumentando el tamaño de esa enorme pileta, los nuevos relaves pasarán directamente a rellenar las canteras. Estos nuevos depósitos, con sus terraplenes tóxicos y radioactivos se dispondrán directamente en el fondo de las canteras de la mina excavada y luego tapadas con tierra.

 

Eso sí: con “seguridad” los empresarios mineros revegetarán la superficie del cerro cuadrado de 1000 metros de lado y la superficie de las canteras rellenadas, suponiendo que allí podría crecer algo.

 

En definitiva: a los rionegrinos y sobre todo a los habitantes de la línea sur se les presenta un escenario dramático: una mina de uranio a cielo abierto de 3000 metros de longitud, 400 metros de ancho y 30 metros de profundidad, que supera el nivel freático, rellena de relaves y desechos tóxicos y radioactivos y luego tapada con tierra, a pocos metros de una enorme montaña cuadrada de 1000 metros de lado de 10 metros de altura, rellena de relaves tóxicos, en un área inundable. Todo a 25 kilómetros de Valcheta.

 

La megaminería en general requiere de enormes cantidades de agua, Ivana no es la excepción. ¿De dónde sacarán el agua necesaria para la mina de Valcheta? De acuerdo con la evaluación económica preliminar, el agua provendrá de pozos de bombeo en el sitio, a razón de 8 o 9 litros por segundo. La empresa reconoce que son necesarios más estudios hidrológicos sobre el área.

 

Los empresarios dicen que el agua subterránea, en el sitio en el que se instalará la mina Ivana, es salina y abundante, no potable para humanos y animales, pero sí adecuada para operaciones de procesamiento de minerales.

 

Igualmente, dice la evaluación económica preliminar, las aguas subterráneas tienen altos niveles de sólidos como uranio, vanadio, aluminio, zinc y arsénico, y tiene una capacidad limitada para el riego. Aun cuando la propia empresa reconoce que son necesarios más estudios hidrológicos sobre el área, la misma ya ha decidido declarar el agua subterránea del Bajo de Valcheta como agua de sacrificio para la minería.

 

Da la impresión que la evaluación económica preliminar ha sido efectuada muy a la ligera, sin haber comprendido con suficiente vigor y poca reflexión. Se destaca que el agua subterránea del Bajo de Valcheta no sirve para nada excepto para la minería. Después de todo, a estos empresarios cualquier agua les viene bien. Sin duda se trata de una estrategia para convencer de que no habrá conflicto con otras actividades productivas por el uso del agua, porque, según ellos, el agua del bajo de Valcheta no sirve para nada excepto para la minería. Por supuesto, eso no es así, muchos pobladores de la zona utilizan el agua subterránea para la ganadería.

 

De todas formas, está claro que el agua de las perforaciones no les alcanzará, y que tarde o temprano, como sospechamos, irán por el agua del arroyo Valcheta. Para la empresa es un negocio redondo: la evaluación económica preliminar encargada por la empresa enfatiza que el área de Valcheta es «pobre y subdesarrollada con baja densidad de población» por lo que deberá «negociar» el uso del agua superficial con los propietarios («ganaderos que viven en ranchos aislados»). ¿Negocio para quién o quiénes? No para los pobladores precisamente.

 


Recordemos que, según su misma página oficial, el objetivo de la Blue Sky Uranium es proporcionar retornos excepcionales a los accionistas, mediante el avance rápido de una cartera de proyectos de uranio-vanadio con una producción a bajo costo y a corto plazo. 

 

No es dar trabajo, no es producir desarrollo, ni siquiera es abastecer las necesidades de uranio de las centrales nucleares argentinas en funcionamiento: es dar ganancias extraordinarias a los accionistas. Por último ¿Realmente piensa el pueblo de Valcheta y de Río Negro que puede obtenerse algo bueno de la asociación con una empresa así?

 

Este proyecto perjudicará gravemente la vida de las comunidades que habitan el territorio de Río Negro, y comprometerá sobre todo a las futuras generaciones. (Fuente Yusara Mastrocola, Alicia Calendino, Leonardo Salgado, Silvana Buján, Cristian Basualdo).         

 

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