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Carta del Lector

De los desastres nucleares VIII

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En el sitio Hanford donde se fabricó plutonio para la bomba de Nagasaki y después, durante la Guerra Fría, siguieron funcionando los reactores fabricantes. Hoy es el lugar de mayor contaminación radiactiva de Occidente. Después de más de veinte años de construcción la planta vitrificadora de residuos empezó a operar en octubre de 2025.

Los reactores nucleares que fabricaron plutonio, no existen más, fueron desmantelados.

 

En abril de 2026 se avanzó algo en la limpieza
Los primeros contenedores de residuos vitrificados de baja actividad fueron colocados en el “Integrated Disposal Facility” (IDF), un repositorio superficial especialmente diseñado dentro de Hanford.

 

Por supuesto que esto está lejos de significar la resolución del problema de los residuos. Por ahora se están tratando principalmente residuos de baja actividad, mientras que los residuos más peligrosos y de alta actividad continúan almacenados, sin destino. No existe solución definitiva

 

La vitrificación de residuos de alta actividad, los más peligrosos y persistentes todavía no comenzó. Según los planes actuales, esa etapa no arrancaría antes de aproximadamente 2033.

 

Y aun vitrificados esos residuos seguirían necesitando un almacenamiento geológico profundo definitivo, algo que Estados Unidos, ni ningún otro país en el mundo tiene todavía operativo para combustibles gastados y residuos de alta actividad. Finlandia terminó la primera etapa de Onkalo, pero aún no recibe combustibles gastados.

 

Es decir, Hanford avanza en estabilizar residuos, pero la solución final completa sigue pendiente.

 

Estados Unidos inició la instalación de un repositorio geológico Profundo (AGP) en Yucca Mountain, pero debido a la falta de consentimiento social y político y, posiblemente a problemas técnicos, paralizó su construcción.

 

El problema mundial de acumulación de residuos de alta radiactividad continúa sin solución.

 

El agua subterránea sigue contaminada en distintas áreas, existen radionucleidos como tecnecio-99 y uranio en el subsuelo, y continúan funcionando enormes sistemas de bombeo y tratamiento de aguas.

 

Las autoridades estadounidenses consideran a Hanford el mayor programa de remediación ambiental nuclear de Estados Unidos y uno de los más costosos de la historia.

 

Costos y duración: todavía gigantescos
Los costos acumulados ya superan ampliamente los 100 mil millones de dólares considerando décadas de limpieza y compromisos futuros. Diversos informes oficiales estiman que el trabajo continuará durante muchas décadas más.

 

Actualmente trabajan allí más de 10.000 personas en tareas de remediación, manejo de residuos, ingeniería, monitoreo radiológico, y descontaminación.

 

El aspecto humano y sanitario
Hanford también dejó una fuerte controversia sanitaria.

 

Durante décadas hubo liberaciones radiactivas al ambiente, especialmente de yodo-131. Muchos habitantes “downwinders” (personas que residen bajo el viento dominante del sitio) denunciaron cánceres, enfermedades tiroideas, y ocultamiento de información por parte del gobierno.

 

Hubo juicios y compensaciones económicas parciales, aunque el debate sobre los efectos reales continúa hasta hoy.

 

Hanford es, en cierto modo, uno de los ejemplos más claros del grave problema que sufre la humanidad tras el desarrollo de la energía nuclear.

 

La humanidad produjo, y sigue produciendo, enormes cantidades de residuos radiactivos antes de disponer de una solución definitiva plenamente operativa para aislarlos durante escalas de tiempo geológicas, y lo malo es que esa solución supuestamente definitiva es solo una solución hipotética, no comprobable.

 

Siguiendo con los incidentes post Fukushima en Francia, en la Planta Tricastin Nuclear Power Plant, entre 2019 y 2022, hubo fugas de uranio y fallos de seguridad que fueron calificados como

 

Nivel INES: 1–2

Tricastin

 

Para finalizar con el tema de los desastres nucleares post Fukushima diremos que no hubo otro Fukushima o Chernóbil después de 2011, pero sí hubo fallos estructurales graves, incidentes con residuos, accidentes en programas militares, problemas persistentes de gestión, etc

 

El patrón es importante: menos catástrofes masivas, pero muchos eventos que muestran vulnerabilidades técnicas, humanas y organizativas.

 

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