Quince años después, Fukushima en dificultades IV
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Después de 15 años del accidente, la “restauración de Fukushima” todavía está en una fase de conocimiento, desarrollo tecnológico y recuperación experimental. Queda fundamentalmente el enorme problema de los residuos sólidos y el retiro del material nuclear.
La descontaminación produjo cantidades gigantescas de suelo y residuos contaminados. El almacenamiento intermedio ocupa unas 1.600 hectáreas en Okuma y Futaba. Para marzo de 2026 se habían transportado allí aproximadamente 14 millones de m³ de suelo y residuos. (Una manzana por 1.400 metros de altura o bien un terraplenamiento de 0,85 m en las 1600 hectáreas)
La legislación japonesa establece que los residuos y suelos retirados almacenados en la instalación intermedia deben ser objeto de disposición final fuera de la prefectura de Fukushima antes de marzo de 2045. Por tanto, el problema no desapareció con la descontaminación. Quedó suelo contaminado, suelo retirado, almacenamiento temporal intermedio abarrotado y aún futura disposición final sin definición.
Japón está estudiando además de la reducción de volumen, la “reutilización” controlada de determinados suelos de menor concentración radiactiva. En 2025 estableció directrices para esa denominada reutilización gestionada.
¿Dónde y bajo qué condiciones se colocará en forma definitiva todo ese material? Un asunto social y político muy importante.
También queda trabajo en las llamadas Zona de retorno difícil. Japón ha creado áreas destinadas a permitir el regreso de personas que desean volver a zonas que permanecían restringidas.
Se están haciendo allí descontaminación, demolición de viviendas, reconstrucción de infraestructura, recuperación de tierras agrícolas y preparación para el regreso de residentes.
En 2026 seguían ampliándose estas áreas en Okuma, Futaba, Namie, Tomioka, Minamisoma y Katsurao.
La descontaminación general programada no se completó, continúa el trabajo en las zonas de difícil retorno y permanece una enorme tarea de gestión de residuos y restauración territorial.
El Gobierno japonés mantiene como objetivo que el desmantelamiento de Fukushima Daiichi se complete en unos 30-40 años desde la estabilización alcanzada en diciembre de 2011.
El propio Gobierno reconoce que se trata de un trabajo sin precedentes y con importantes desafíos tecnológicos.
Solo para tener una ides va el plan general:
2011-2013 estabilización de los reactores.
2013-2021 retirada progresiva de combustible de piscinas, control del agua contaminada y preparación tecnológica.
2021 en adelante entrada en la fase de recuperación del combustible fundido.
2026-2031 continuar retirada de combustible de las piscinas y ampliar las investigaciones de los reactores.
Décadas siguientes extracción masiva de la mezcla radiactiva, tratamiento y almacenamiento de residuos, desmontaje de edificios y estructuras y restauración definitiva del emplazamiento.
2041-2051 aproximadamente, objetivo oficial de completar el desmantelamiento.
Japón ha conseguido solo una reducción del riesgo radiológico y ha recuperado superficies para la población. Pero lo grave es que la central accidentada todavía contiene el material nuclear fundido y las operaciones más difíciles todavía están por delante.
Y, simultáneamente, quedan residuos contaminados que deben tener disposición final, continúa la gestión del agua, continúa la descarga de agua tratada, siguen las operaciones en zonas de difícil retorno, todavía hay que retirar combustible de algunas piscinas, todavía no se ha extraído el grueso del combustible fundido y el desmantelamiento completo está proyectado para mediados del siglo XXI.
Fukushima es un extraordinario caso de estudio sobre qué significa realmente “restaurar” después de un accidente nuclear grave.
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