Perséfone y el regreso de la primavera
En la mitología griega, la llegada de la primavera está ligada a la historia de Perséfone, hija de Deméter, diosa de la agricultura y de la fertilidad de la tierra.
Según el mito, Perséfone fue raptada por Hades, dios del mundo de los muertos, y llevada a su reino subterráneo. Deméter, desesperada por la desaparición de su hija, recorrió el mundo buscándola. Durante ese tiempo, su dolor hizo que la tierra dejara de producir, los campos se secaron y la humanidad quedó amenazada por el hambre.
Zeus, el rey de los dioses, intervino y acordó con Hades su hermano, que Perséfone regresara junto a su madre. Pero antes de regresar Perséfone come seis granos de una granada. Quien prueba el alimento de los muertos queda ligado a ese mundo. Por eso quedo obligada a pasar seis meses del año junto a Hades y otros seis meses junto a Deméter.
Cuando Perséfone regresa a la superficie, Deméter recupera su alegría y la tierra vuelve a florecer. Nacen las flores, brotan las plantas y comienza nuevamente el ciclo de la fertilidad: es la primavera. Cuando Perséfone vuelve al inframundo, la tierra pierde su vitalidad y llega el tiempo frío y estéril.
El mito nos da una explicación del surgimiento de las estaciones, pero también construye una hermosa imagen sobre la pérdida, la espera y el regreso. Cada primavera, Perséfone vuelve de las profundidades y, con ella, vuelve también la vida. La naturaleza parece entonces repetir una historia muy antigua, ya que después de cada invierno, algo que parecía perdido vuelve a aparecer.
Bernini y el rapto de Proserpina
En 1621-1622, Gian Lorenzo Bernini convirtió el mito de Perséfone, Proserpina para los romanos, en una de las esculturas más extraordinarias del Barroco: “El rapto de Proserpina”.
La escena representa el instante en que Plutón (Hades), dios del inframundo, intenta llevarse a Proserpina (Persefone), mientras ella se resiste. Bernini logra algo extraordinario haciendo que el mármol parezca carne. Los dedos de Plutón se hunden en el muslo de Proserpina y sus manos sujetan su cuerpo con una intensidad casi física.
Fue realizada entre 1621 y 1622, cuando Bernini tenía apenas unos 23 años. Actualmente forma parte de la colección permanente de la Galería Borghese y se exhibe en la Sala IV, dedicada a obras de Bernini.
Más Noticias