Vidas que parecen inventadas. Relatos de Luciano Lamberti - Últimas Noticias: El Chubut

LECTURA DEL FIN DE SEMANA

Vidas que parecen inventadas. Relatos de Luciano Lamberti

En “Vidas ejemplares”, Luciano Lamberti reúne catorce historias reales de personas singulares, extrañas o extraordinarias. Son textos nacidos en el periodismo y recuperados ahora como libro. El resultado es un catálogo de vidas que, contadas por un escritor, parecen pertenecer más a la ficción que a la realidad.

Las personas que aparecen en estas páginas no son necesariamente célebres ni ejemplares en el sentido tradicional de la palabra. Son, más bien, personas cuya existencia tomó un desvío inesperado y terminó convirtiéndose en una historia difícil de olvidar.



Son catorce relatos breves que recuperan parte del trabajo que Lamberti realizó para Viva, el suplemento dominical de Clarín. Allí encontró un territorio particularmente fértil para un escritor. Vidas reales que contienen algunos de los elementos que habitualmente asociamos con la ficción. Un hombre que permanece durante décadas escondido en una isla porque no sabe que una guerra terminó. Una mujer cuya memoria autobiográfica parece no borrar ningún acontecimiento de su vida. Un niño considerado un prodigio cuya inteligencia extraordinaria no garantiza una existencia igualmente extraordinaria. Un asesino serial capaz de sostener durante años una apariencia de normalidad.



Uno de los casos más llamativos es el de Hiroo Onoda, el soldado japonés enviado a la isla filipina de Lubang durante la Segunda Guerra Mundial. Onoda recibió la orden de no rendirse y continuó escondido durante años, convencido de que el conflicto seguía adelante. Pasaron décadas hasta que finalmente abandonó la selva. La historia tiene todos los ingredientes de una novela de aventuras, pero ocurrió realmente.



Algo similar sucede con Jill Price, cuya memoria autobiográfica excepcional le permitía recordar con una precisión inusual acontecimientos de su propia vida. Lo que podría parecer un don extraordinario adquiere en el relato una dimensión menos luminosa: recordar puede ser también una forma de no poder desprenderse nunca del pasado.



Lamberti busca el detalle que permite comprender que detrás de una curiosidad hay una vida y de esa diferencia resulta que una noticia se convierta en un relato que puede hacernos imaginar qué significa vivir durante años dentro de una realidad que ya no existe.



Lamberti conoce el funcionamiento de la narración y sabe que una vida no se vuelve interesante solamente porque tenga un acontecimiento extraordinario. Hace falta encontrar la manera de contarla. Elegir el comienzo. Administrar la información. Introducir los detalles adecuados. Construir una expectativa. Y, sobre todo, saber cuándo terminar.



En ese sentido, “Vidas ejemplares” se encuentra en una zona intermedia particularmente atractiva, historias periodísticas que utilizan recursos literarios sin convertirse en ficción.



El origen de los textos resulta importante. Antes de llegar al libro, estas historias fueron escritas para un medio masivo, destinadas a lectores que probablemente no conocían a sus protagonistas y que debían interesarse por ellos en unas pocas páginas. Al reunirse ahora, cambia la relación con el lector. Ya no aparecen como episodios aislados de una publicación periódica, sino como parte de una colección. Una vida conduce a otra y, poco a poco, el conjunto adquiere la forma de un extraño museo de personajes.



Vidas ejemplares remite inevitablemente a las antiguas vidas de santos o a aquellas biografías destinadas a presentar modelos de conducta. Pero aquí la expresión parece funcionar con cierta ironía. No hay necesariamente nada ejemplar en estos personajes. Lo que los vuelve “ejemplares” es su singularidad, son casos que muestran hasta dónde puede desviarse una vida de aquello que imaginamos como normal.



No todos sus protagonistas son admirables. Tampoco todos despiertan simpatía. Algunos producen fascinación; otros, rechazo; otros generan una mezcla incómoda de curiosidad y compasión. Lo que los reúne es que, por alguna razón, sus vidas consiguieron escapar de la estadística y transformarse en relato.



Esa mirada tiene una relación evidente con la obra literaria de Lamberti. Nacido en San Francisco, Córdoba, en 1978, licenciado en Letras y autor de cuentos, novelas y poesía, ha construido buena parte de su obra alrededor de aquello que ocurre cuando lo cotidiano comienza a desplazarse hacia lo extraño. En 2023 obtuvo el Premio Clarín de Novela por Para hechizar a un cazador. Su literatura ha transitado el terror, lo fantástico, el humor y las formas de la extrañeza.



Después de leer estas catorce historias cuesta volver a pensar la vida cotidiana como algo completamente previsible. Detrás de cualquier persona puede existir una historia que todavía no conocemos. Una obsesión, una decisión, una circunstancia absurda, una capacidad extraordinaria o un acontecimiento capaz de modificar para siempre el rumbo de una existencia.



Luciano Lamberti nació en San Francisco, Córdoba, en 1978, y es licenciado en Letras por la Universidad Nacional de Córdoba. Ha publicado cuentos, novelas, poesía y textos periodísticos. Entre sus libros se encuentran El asesino de chanchos, El loro que podía adivinar el futuro, La casa de los eucaliptus, La maestra rural, La masacre de Kruguer y Los abetos. En 2023 obtuvo el Premio Clarín de Novela por Para hechizar a un cazador. Su obra se caracteriza por explorar las zonas donde lo cotidiano, el humor, lo fantástico y lo inquietante pueden convivir.



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