FIESTAS POPULARES

Don Angel Iraola, 86 años de vida, presente en la Fiesta Provincial del Caballo

Este viernes dará comienzo la 33ra Fiesta Provincial del Caballo y muchas historias hay para contar dentro de la misma, sobre la gente que impulsó esta festividad y que honrra las tradiciones. Miguel Larrauri, ex intendente de Gobernador Costa y uno de los creadores de la fiesta, rindió un homenaje a don Angel Iraola.

 

Por Zulma Díaz

por REDACCIÓN CHUBUT 11/02/2026 - 11.26.hs

 

El "Vasco" Iraola tiene 86 años y siempre está presente en la Fiesta del Caballo. De joven, como montador y logrando premios y ahora, llega con su bastón y pilchas gauchas para disfrutar del desfile, acto y de la montura y soguería de su pertenencia que los presta a niños o jóvenes del pueblo. En la edición pasada, le prestó su soguería al niño Esteban Salas.

 

 

 

Su amigo, Miguel Larrauri, escribió sobre él.

 

Don Angel Antonio Iraola: el arte y los dones de un criollo.
 

 

"Llegar a su casa y entablar una larga y amena charla, ver su entorno,  observar su parsimonia, escuchar sus experiencias de vida, (ya casi  más cerca de los 90) es tomarse un tiempo para trasladarse a aquellos años de arreos, de chatas tiradas por caballos, de arados, sembradoras, segadoras, tambos, de tropillas entabladas y doma de mañeros allá en su Cura Malal, por Pigüe. Torquinst, Saavedra, Coronel Suárez... 

 

"La vida, y en busca de un porvenir lo trajo al sur, en los primeros años de la década del 80, con su compañera de vida, Ofelia Caries,  - hoy ya no está con nosotros, la pandemia fue cruel  - y sus dos hijos.

 

La vida rural, el establecimiento que lo cobijó, La Curva y Fabiana Elizabeth, durante casi 40 años, del  ingeniero Fuead Menedin, hasta lograr la merecida y digna jubilación,  y también dejando atrás los tractores, los cortes de pasto, los miles de rollos que produce ésta noble tierra del Valle del Genoa,  la doma de caballos, las tropillas entabladas, el tambo, los vacunos, y la crianza de aves de corral, todo era para el sustento de su familia y sentirse orgulloso del trabajo digno.

 

"No fue así, no dejó,  don Angel  - como todos los conocemos - su pasión por las sogas,  el tejido de tientos, las lonjas, la artesanía de crear con sus manos nudos, entrecruzamientos de finos hilos que nacen del curtido de cueros de vacunos o yeguarizos, un gran arte, un don que fue cultivando a lo largo de su vida, en largas noches de invierno, en un fogón, con luz de lámparas de pared a kerosene, con simples leznas, pinzas, y afilados cuchillos hechos para ese fin, con sus manos laboriosas,  la mente y la vista prodigiosa que el creador le dio...
"Don Angel está siempre dispuesto a mostrar éste arte, a enseñar, a dar una opinión o un consejo, y cómo no! a recibir o tomar alguna experiencia de algún otro experto.
"Él muestra orgulloso, éste , su gran capital,  trofeos, diplomas, fotografías, todo ese entorno que hoy inundan su corazón,  su mente y donde brotan palabras afables de una vida de agradecimiento y de buenos deseos para que ésta tradición no se pierda".

 

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