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Y se votó

Pasaron parte de las elecciones y habrá otras para entretenernos, y uno escucha todos los días las quejas y nos preguntamos: ¿que cambió? Nada. Porque la situación es tan desastrosa que deberá correr mucha agua en los ríos para que pueda arreglarse algo. Porque la falta de planificación de años no podrá arreglarse en unos días. 

Emilio Balado

Hay quejas porque no se pagan los sueldos en tiempo y forma, y entender que la carga que el Estado debe afrontar por haber inundado al gobierno de cantidades increíbles de empleados públicos, muchos de los cuales no tienen nada para hacer y haber empeñado a la Provincia por muchos, pero muchos años, nos está señalando la falta de una planificación del manejo del Estado que existió en el tiempo.
 Y si a eso le sumamos los actos de corrupción que fueron denunciados y que afectaron las arcas gubernamentales, rápidamente nos cierra el circuito.
Gobernar para al soberano, no es fácil. Hace falta individuos con alma de estadistas, algo que cada vez vemos menos si solo nos remitimos a los candidatos de las listas y los que son elegidos.
Así observamos una falta de trabajo para coordinar acciones que nos saquen del pantano y pareciera que los elegidos solo están para cobrar sus sueldos (por cierto jugosos) y en algunas ocasiones para pelearse entre ellos mientras ese soberano, impávido, sigue viendo frustrar sus esperanzas de que algo cambie y sea el receptor de alguna buena propuesta.
Quizás hablar sea fácil, y en «la cancha se ven los pingos», dice el refrán, pero justamente esto es lo que nos hace falta: buenos pingos, que sepan interpretar el momento que vivimos, las necesidades de la gente y habilitar las soluciones que nos hagan salir adelante. No sería tan difícil si supiéramos como hacerlo. Pero, en fin, quizás sea mucho pedir. 
Aunque si analizáramos nuestra historia veríamos como se han desarrollado las acciones y los momentos. Hemos tenido, y aún siguen, muchos improvisados que solo les interesa el bien personal y no el del conjunto de la gente, y así nos va.
Una convocatoria con personas dispuestas a planificar el futuro está haciendo falta y para ello se debe tener la grandeza de invitar a aquellos que estén dispuestos a pensar en ese futuro, y también hace falta que se superen las conveniencias propias para dar paso a la del bienestar general. 
Allí está la diferencia, muchos de los votados nada aportarán y los que desde el llano con valor patriótico puedan encausar el desarrollo de un camino que nos lleve a «salir a flote». Claro está, que esto es mucho pedir y solo esta idea esté en la mente de los soñadores. Las naciones grandes se hicieron con el esfuerzo de muchos y para ello se debió dejar de lado muchas cosas en procura del bienestar general y de la grandeza de un país y su gente, y también para ello debió educarse al soberano para que sienta la pertenencia a su terruño.
¿Alguna vez pensó en lo «ideal»? Bueno no es cuestión solo de pensarlo. Como decía un famoso escritor: «Argentinos: ¡a las cosas! A lo que agregaría también: «Chubutenses...».
 

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Y se votó

Pasaron parte de las elecciones y habrá otras para entretenernos, y uno escucha todos los días las quejas y nos preguntamos: ¿que cambió? Nada. Porque la situación es tan desastrosa que deberá correr mucha agua en los ríos para que pueda arreglarse algo. Porque la falta de planificación de años no podrá arreglarse en unos días. 

Hay quejas porque no se pagan los sueldos en tiempo y forma, y entender que la carga que el Estado debe afrontar por haber inundado al gobierno de cantidades increíbles de empleados públicos, muchos de los cuales no tienen nada para hacer y haber empeñado a la Provincia por muchos, pero muchos años, nos está señalando la falta de una planificación del manejo del Estado que existió en el tiempo.
 Y si a eso le sumamos los actos de corrupción que fueron denunciados y que afectaron las arcas gubernamentales, rápidamente nos cierra el circuito.
Gobernar para al soberano, no es fácil. Hace falta individuos con alma de estadistas, algo que cada vez vemos menos si solo nos remitimos a los candidatos de las listas y los que son elegidos.
Así observamos una falta de trabajo para coordinar acciones que nos saquen del pantano y pareciera que los elegidos solo están para cobrar sus sueldos (por cierto jugosos) y en algunas ocasiones para pelearse entre ellos mientras ese soberano, impávido, sigue viendo frustrar sus esperanzas de que algo cambie y sea el receptor de alguna buena propuesta.
Quizás hablar sea fácil, y en «la cancha se ven los pingos», dice el refrán, pero justamente esto es lo que nos hace falta: buenos pingos, que sepan interpretar el momento que vivimos, las necesidades de la gente y habilitar las soluciones que nos hagan salir adelante. No sería tan difícil si supiéramos como hacerlo. Pero, en fin, quizás sea mucho pedir. 
Aunque si analizáramos nuestra historia veríamos como se han desarrollado las acciones y los momentos. Hemos tenido, y aún siguen, muchos improvisados que solo les interesa el bien personal y no el del conjunto de la gente, y así nos va.
Una convocatoria con personas dispuestas a planificar el futuro está haciendo falta y para ello se debe tener la grandeza de invitar a aquellos que estén dispuestos a pensar en ese futuro, y también hace falta que se superen las conveniencias propias para dar paso a la del bienestar general. 
Allí está la diferencia, muchos de los votados nada aportarán y los que desde el llano con valor patriótico puedan encausar el desarrollo de un camino que nos lleve a «salir a flote». Claro está, que esto es mucho pedir y solo esta idea esté en la mente de los soñadores. Las naciones grandes se hicieron con el esfuerzo de muchos y para ello se debió dejar de lado muchas cosas en procura del bienestar general y de la grandeza de un país y su gente, y también para ello debió educarse al soberano para que sienta la pertenencia a su terruño.
¿Alguna vez pensó en lo «ideal»? Bueno no es cuestión solo de pensarlo. Como decía un famoso escritor: «Argentinos: ¡a las cosas! A lo que agregaría también: «Chubutenses...».
 

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