Brown se quedó con el clásico y ahora define el 1 con Huracán
El clásico respondió a todas las expectativas. Fue intenso, parejo y disputado desde el salto inicial hasta la última bola. Ninguno de los dos equipos logró imponer condiciones durante largos pasajes del encuentro y las diferencias siempre fueron mínimas.
por REDACCIÓN CHUBUT 30/05/2026 - 11.06.hs
Guillermo Brown ganó el partido que tenía que ganar para sostener intacta la posibilidad de ganar la fase regular. Con un gran marco de público en el gimnasio “Luján Barrientos”, la Banda derrotó a Deportivo Madryn por 68 a 66 y definirá en la última fecha, contra Huracán, quien será el mejor equipo de la primera fase del torneo “Eddie Roberson” de la Abech.
El clásico respondió a todas las expectativas. Fue intenso, parejo y disputado desde el salto inicial hasta la última bola. Ninguno de los dos equipos logró imponer condiciones durante largos pasajes del encuentro y las diferencias siempre fueron mínimas.
El conjunto dirigido por Marcelo Richotti llegó a tomar una diferencia de trece puntos (58-45), apoyado en una sólida defensa y en la eficacia de sus principales referentes. Pero cuando todo parecía encaminado al triunfo, Deportivo Madryn reaccionó. El Aurinegro ajustó su defensa, encontró puntos rápidos y volvió a meterse en partido para transformar el cierre en una definición a la última bola.
La Banda no sólo buscaba ganar. También necesitaba hacerlo por una diferencia superior a siete puntos para quedarse con ventaja en un eventual desempate por el segundo puesto. Ese objetivo estuvo al alcance de la mano durante varios minutos, aunque la remontada de Madryn terminó reduciendo la brecha a apenas dos unidades. El resultado final dejó sensaciones encontradas: satisfacción por el triunfo y cierta frustración por no haber podido conservar una diferencia que podía resultar determinante más adelante.
Más allá de esa situación, la victoria tiene un valor enorme. Primero porque mantiene a Brown en carrera por el número uno de la fase regular. Segundo porque ganar un clásico siempre tiene una carga emocional especial. Y tercero porque el equipo mostró carácter en un contexto de máxima exigencia.
Entre las figuras del ganador sobresalió Matías Ciuffo, quien aportó intensidad defensiva, presencia física y puntos importantes en momentos donde el partido se tornó incómodo. También fue determinante la labor de Augusto Rossi, que firmó una actuación completa. El escolta manejó los tiempos del equipo, sumó puntos, capturó rebotes, repartió asistencias y tomó buenas decisiones cuando la presión lo requería.
Otro de los puntos altos fue Bautista Ott. El pivote libró una batalla permanente en la pintura frente a jugadores de gran porte físico y respondió con personalidad. Ganó varios duelos individuales, aportó presencia cerca del aro y fue una pieza fundamental para sostener el trabajo defensivo de Brown.
Del lado de Deportivo Madryn, una vez más apareció la figura de Carlos Pérez. El interno fue el jugador más regular de su equipo, aportando puntos, rebotes y una entrega constante que mantuvo al Aurinegro en partido hasta el último segundo.
La victoria deja abierta una definición apasionante. Queda un solo partido para cerrar la fase regular y el gran duelo será el que protagonizarán Brown y Huracán en el gimnasio Benito García. Allí se resolverá quién se quedará con la cima de las posiciones.
El escenario es claro: Deportivo Madryn ya no tiene posibilidades de terminar primero. El liderazgo se definirá en un mano a mano entre Brown y Huracán. La Banda no puede finalizar en el segundo lugar. Si derrota al Globo por una diferencia superior a cuatro puntos será el número uno de la fase regular. Si pierde, caerá al tercer puesto y deberá afrontar la reclasificación antes de las semifinales.
Por eso, el clásico no fue un partido más. Brown consiguió una victoria de enorme peso específico, pero todavía tiene por delante otro gran desafío. El próximo domingo se jugará gran parte de sus aspiraciones al título frente a Huracán, en un duelo que terminará de ordenar a los tres principales candidatos al título.
Porque a esta altura del campeonato no hay dudas: Brown, Huracán y Deportivo Madryn son los aspirantes a la corona. Y en una competencia tan equilibrada, la ventaja deportiva puede transformarse en un factor decisivo. Ser primero significa definir en casa y evitar obstáculos en el camino. Ser tercero obliga a recorrer una ruta mucho más larga.
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