El misterio de las ballenas jorobadas que trazaron una nueva ruta en el Mar Argentino
Hace apenas un lustro, cruzarse con una ballena jorobada en las costas chubutenses era una rareza absoluta. Una población que jamás había sido registrada en la zona comenzó a asomar, transformando el paisaje marítimo en un escenario de descubrimiento constante.
por REDACCIÓN CHUBUT 07/03/2026 - 11.11.hs
Hoy, el Parque Provincial Patagonia Azul, en Camarones, es un punto clave para la alimentación de esta especie y los científicos locales trabajan contrarreloj para descifrar un fenómeno que cambia los paradigmas de la biología marina.
Lucas Beltramino, biólogo del Proyecto Patagonia Azul, es uno de los encargados de armar este rompecabezas mediante una herramienta sencilla pero revolucionaria. Todo arrancó en octubre de 2021 casi sin querer. "Al principio fue medio casual, porque primero, no era una especie que esperábamos encontrar acá. Entonces, cuando obtuvimos las primeras imágenes, se me ocurre investigar un poco", confiesa el investigador al repasar los inicios del catálogo local.
El pasaporte internacional de las gigantes
Tras charlar con un colega universitario, Beltramino llegó a HappyWhale, una inmensa base de datos global donde una plataforma compara las fotos de las colas de los cetáceos con registros de todo el mundo. Empezaron a subir su propio material y la red no tardó en devolver resultados asombrosos, confirmando que la mayoría eran individuos nuevos para la ciencia.
El verdadero giro narrativo ocurrió poco después, cuando el sistema arrojó una coincidencia exacta con un ejemplar fotografiado a miles de kilómetros. "Aparece un individuo que estábamos registrando nosotros acá y que había sido registrado previamente en Brasil. Entonces, se puso todo mucho más interesante", relata el biólogo, y agrega con entusiasmo que "al compararlas con un catálogo internacional, podemos saber dónde estuvo esa ballena antes o dónde va o vuelve a aparecer".
Esta temporada, la quinta de muestreo ininterrumpido, marcó un antes y un después. El equipo decidió aumentar el esfuerzo y salir al agua con mucha más frecuencia, lo que derivó en cifras sin precedentes. "Esta temporada se volvió un récord de registros donde documentamos más de ochenta individuos nuevos, y más de cien individuos distintos identificados", subraya Beltramino, aclarando que el número real es mayor, ya que muchas veces los animales no muestran la cola, el registro fotográfico necesario para identificarlos a nivel global.
Un banquete que rompe los manuales
Hasta el momento, los seguimientos satelitales realizados desde Brasil indicaban que estas poblaciones viajaban directo hacia la islas Georgias del Sur por rutas oceánicas muy profundas. Sin embargo, el catálogo chubutense demostró que la dinámica cambió y los animales eligen pasar largas estadías cerca de la costa. El cruce de datos reveló que las jorobadas de Patagonia Azul visitan también el Canal de Beagle, la Península Antártica y las costas brasileñas.
El motivo de esta visita prolongada y recurrente es, sin dudas, la comida. "Evidentemente, si vienen es porque encuentran un beneficio, sino un animal no vendría a pasar tiempo en un área. Y lo que vemos nosotros es que estos animales vienen acá a alimentarse", explica el especialista. De hecho, lograron documentar ejemplares que regresaron hasta cuatro años seguidos y permanecen en Chubut durante más de tres meses ininterrumpidos.
Pero la sorpresa no termina en el banquete. El equipo detectó que ciertos individuos tienden a asociarse y nadar juntos durante semanas, un comportamiento social intrigante para la especie. "Hay individuos que tienden a ser más sociables que otros y a permanecer juntos. Y cuando digo juntos es nadando a la par, no se separan más de diez metros", detalla Beltramino, destacando que muchas de estas parejas inseparables no responden al clásico vínculo de madre y cría, lo que suma un nuevo enigma a la investigación.
Espías satelitales rumbo a Malvinas
Para profundizar en estos misterios, la investigación incorporó tecnología de telemetría. Este año lograron colocar rastreadores satelitales a tres jorobadas y dos ballenas sei. Los primeros reportes confirmaron que los animales pasan casi el noventa por ciento del tiempo dentro del parque provincial, aunque un ejemplar se desplazó hacia la zona de Puerto Visser y se quedó allí dos meses.
Lo más fascinante está ocurriendo en tiempo real. Ese mismo ejemplar monitoreado está inaugurando una ruta migratoria inédita hacia la península antártica. "Hace dos días pasó hacia el sur de las Islas Malvinas", revela el biólogo sobre este viaje revelador. En paralelo, los análisis iniciales de biopsias sugieren una fuerte presencia de hembras en la zona, aunque la ciencia aún busca ampliar la muestra para obtener certezas matemáticas.
Si bien ya existía un catálogo pionero en Ushuaia, la magia de este trabajo radica en la novedad absoluta del fenómeno local. "Lo particular acá es que esta población no había sido registrada nunca hasta hace cinco años", concluye Beltramino. Las respuestas sobre el origen exacto de estas jorobadas y el motivo de su radicación patagónica siguen latiendo bajo el agua, impulsando a un equipo que, foto a foto, está reescribiendo la historia ecológica de la provincia.
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