Plan nuclear francés
En febrero de 2022 el presidente Manuel Macron anunció su plan para construir seis nuevos reactores nucleares EPR2. El plan original tenía, además, la opción de otros ocho reactores adicionales. Todavía, después de más de cuatro años, está en fase preparatoria, con avances políticos e industriales, pero sin obras iniciadas a gran escala.
Su objetivo era relanzar la energía nuclear y sustituir reactores envejecidos. Ya hay tres sitios previstos Penly, Gravelines y Bugey. El inicio de obras está previsto para alrededor de 2027 y la primera entrada en operación hacia 2038, finales de la década de 2030.
Esto ya da una pista importante: el programa es más “estratégico” que materializado por ahora. El anuncio fue más político que otra cosa.
Los obstáculos clave, es decir, los que realmente importan son la necesidad de un financiamiento enorme. El costo estimado de las obras es de aproximadamente 72.000 millones de euros.
Como en la gran mayoría de la instalación de reactores se necesita fuerte apoyo estatal, subsidios, préstamos, contratos garantizados, etc.
A raíz de esta situación la Comisión Europea abrió una investigación por ayudas estatales porque supone que el financiamiento pueda distorsionar el mercado. Esto puede retrasar o modificar el plan.
Problemas históricos del modelo EPR
El reactor nuclear Flamanville 3 entró en funcionamiento, con un largo retraso, su construcción demoró 17 años. Se convirtió en el símbolo de los desafíos que plantea la generación de electricidad mediante energía nuclear. Este y otros antecedentes obligan a rediseñar el modelo.
Francia intenta aprender de errores…pero todavía no ha demostrado que pueda construir rápido y barato.
El plan está formalizado en la política energética 2026–2035. Ya tiene diseño, sitios definidos y esquema financiero preliminar. La decisión final de inversión está prevista para fines de 2026
El programa de Macron es uno de los más ambiciosos del mundo en papel, pero en la práctica está en fase pre-industrial, depende fuertemente de decisiones económicas y regulatorias y no producirá electricidad antes de 15 años, como mínimo.
Diseñar reactores para Francia, por su experiencia, es relativamente sencillo, pero como no suele repetir diseños, improvisa cada vez. Hoy tiene dificultades para ejecutar rápido, la industria perdió ritmo durante décadas y tiene la cadena industrial debilitada.
Hay gran preocupación por los impredecibles y elevados costos y sobrecostos que aparecen durante la construcción. Los retrasos históricos como el de Flamanville 3, sume en la incertidumbre del plazo y hace dudosa la financiación.
Por supuesto cada reactor pesa en los presupuestos estatales. Tiene controles regulatorios estrictos, lo que incide en los tiempos de decisión. También sufre oposición social y retrasos en cuestiones judiciales.
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