Propuesta de triplicar la Energía Nuclear I
En diciembre de 2023 se llevó a cabo en Dubai la cumbre climática COP 28. En la oportunidad, un grupo de países se comprometió a impulsar la meta aspiracional de triplicar la capacidad nuclear mundial para 2050, tomando como referencia la capacidad de 2020.
Tiempo de lectura 5 minutos 30 segundos
A casi tres años de aquel anuncio, puede hacerse un balance bastante claro. Se amplió el número de países adherentes. o sea que la iniciativa, en principio, no quedó congelada.
La meta anunciada significó un cambio político importante, por primera vez un grupo de países se comprometió a impulsar la meta aspiracional de triplicar la capacidad nuclear mundial para 2050. En la COP28 la suscribieron inicialmente alrededor de 25 países, en la COP29 de Bakú de 2024, se incorporaron otros seis y en la Cumbre de Energía Nuclear de París, marzo de 2026, se sumaron además Bélgica, Brasil, China e Italia.
En la cumbre donde nació la propuesta, no solo ninguna entidad financiera ofreció su apoyo, sino que manifestaron que la energía nuclear se encontraba en el último lugar como objeto de financiación.
Posteriormente, en setiembre de 2024, se divulgó que grandes bancos internacionales comenzaron a manifestar disposición a financiar proyectos nucleares. Empresas tecnológicas como Amazon y Google apoyaron públicamente el objetivo debido al enorme consumo eléctrico previsto para los centros de datos e inteligencia artificial.
Se anunciaron numerosos proyectos. Muchos países presentaron planes para extender la vida útil de reactores existentes, construir reactores grandes y desarrollar reactores modulares pequeños (SMR).
Sin embargo, anunciar proyectos no significa ponerlos en funcionamiento. No es fácil y cada vez es más imposible, fundamentalmente por razones económicas. Las renovables crecen rápido porque, cada vez son más económicas, los plazos de construcción se cumplen en la mayoría de los casos. En estas condiciones, conseguir financiación es bastante posible.
Para triplicar la capacidad mundial sería necesario mantener durante décadas un ritmo de construcción muy superior al actual.
Diversos estudios coinciden en que ello requeriría cientos de reactores nuevos, enormes inversiones, cadenas de suministro de combustible ampliadas, formación masiva de personal especializado y tiempos de licenciamiento mucho más breves.
Quienes apoyan la energía nuclear parece que no tuvieran los pies en la tierra, ¿no advierten la cantidad obstáculos que existen? No se pueden hacer semejantes anuncios.
Por ahora, esos factores siguen siendo cuellos de botella.
Hay obstáculos. Elevados costos de inversión, largos plazos de construcción, frecuentemente superiores a 10 años en Occidente, disponibilidad limitada de componentes industriales, escasez de mano de obra especializada, necesidad de ampliar la producción mundial de uranio y la capacidad de conversión y enriquecimiento e incertidumbre regulatoria en varios países.
La declaración de la COP28 no se expidió sobre uno de los aspectos más delicados y que hasta la fecha no tiene solución: la disposición definitiva del combustible gastado.
Mientras se impulsa la expansión nuclear, sólo unos pocos países avanzan en repositorios geológicos profundos, la gran mayoría continúa almacenando el combustible gastado en piscinas o contenedores secos en superficie.
Diría que la iniciativa ha tenido éxito político, pero en concreto, muy poco o nada.
La cantidad de reactores efectivamente iniciados aún está lejos del ritmo que permitiría triplicar la capacidad mundial hacia 2050.
En ese sentido, muchos analistas consideran que el desafío ya no es tanto conseguir nuevas declaraciones políticas, sino acelerar la construcción real, reducir los tiempos de ejecución y resolver los problemas de financiamiento, de la cadena de suministro y de gestión del combustible gastado.
Es vidrioso decir que se puede conseguir financiación para impulsar esta iniciativa. Ninguno de los 14 grandes bancos firmantes de una declaración de septiembre de 2024, ha financiado por sí solo, el inicio de construcción de un reactor específico como consecuencia directa de esa declaración.
En realidad, los bancos emitieron una declaración de apoyo, luego comenzaron conversaciones con desarrolladores y gobiernos. Se están diseñando nuevos mecanismos financieros, pero no se anunció una cartera identificable de reactores cuya construcción haya comenzado gracias a esos bancos.
Los desarrolladores no pueden garantizar el plazo de construcción, en estas condiciones no hay banco que se arriesgue a dar créditos sin saber cuándo se iniciará el reembolso. Solo una garantía estatal podría hacerlo, y pocos gobiernos se arriesgan.
Últimas noticias
Más Noticias