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El ajedrez en la escuela

Desde que en 2017, la Dirección General de Educación Física y Deportes creó la Coordinación Provincial de Ajedrez Educativo, esta disciplina de a poco se fue integrando con múltiples líneas de acción, tanto para alumnos como para docentes, y comenzó a tener aceptación en la comunidad educativa provincial. Pero, ¿por qué el ajedrez en la escuela?

Por REDACCIÓN CHUBUT

Los primeros en darse cuenta de la utilidad del ajedrez como herramienta educativa fueron los rusos. El ajedrez ha sido parte del plan nacional de estudios de las escuelas rusas desde hace décadas y, en paralelo, potenciaron su desarrollo desde un punto de vista deportivo hasta convertir a Rusia en la primera potencia mundial.

Después de bastantes años, el mundo occidental también mostró el debido respeto por el ajedrez y comenzaron a producirse extensas investigaciones llevadas a cabo en Europa, Canadá y los Estados Unidos acerca de los beneficios del ajedrez.

Se concluyó que el ajedrez tenía una influencia positiva en general con el desarrollo intrínseco de todas estas virtudes:

* La paciencia

*   El pensamiento lógico

* La memoria

  •  El razonamiento deductivo e inductivo
  •  El requerimiento del infante para que vea el problema, lo desglose y luego lo unifique nuevamente
  •  La reflexión, análisis, juicio y pensamiento abstracto 

* La destreza a la hora de tomar decisiones.

 

Así se da por entendido que el ajedrez es en su conjunto, una actividad  importante para el desarrollo cognitivo y axiológico del alumno.

 

En el año 1995 la UNESCO recomendó oficialmente a todos sus países miembros, la incorporación del ajedrez como materia educativa tanto en la enseñanza primaria como en la secundaria. Esta incorporación se ha realizado de distintas maneras, por ejemplo, en algunos países como Rusia, Venezuela o Colombia el ajedrez forma parte obligatoria del curriculum de los alumnos; en otros, el ajedrez se incluye como asignatura optativa.

En Argentina, la inserción del ajedrez en la escuela como espacio curricular es una materia pendiente en gran parte de las provincias.  Si bien tienen autonomía para desarrollar sus propios programas, hay realidades muy disímiles: algunas provincias como Santa Fe, cuentan con una vasta historia con más de 30 años trabajando con el ajedrez en las escuelas, mientras que, en otras, producto de las crisis continuas y determinaciones políticas, han desarticulado los programas. Es por ello que donde existen Coordinaciones Provinciales, organizaron una red federal para plantear una mesa de trabajo apuntando primero al crecimiento y desarrollo de acciones que favorezcan la promoción de la disciplina; y segundo, que surjan nuevos espacios donde no haya ajedrez educativo. Chubut si bien no es ajena a esta realidad, continúa con el programa para la constitución de espacios educativos en los que se enseñe y se aprenda ajedrez como así también la formación de  propuestas para el trabajo aúlico diario que se realiza en la jornada escolar no sólo para los alumnos sino para los docentes también, con actividades, encuentros, competencias online, capacitaciones, etc.

¿Es lo mismo el ajedrez educativo qué el ajedrez competitivo?

Una cosa es el club, otra la escuela. El ajedrez educativo, a pesar de no oponerse al ajedrez deportivo, no tiene los mismos objetivos. La idea del primero es enseñar a los alumnos de una manera amena, de que se trata el juego ciencia, invitándolos a descubrir las maravillas del ajedrez atravesando contenidos que ven en la escuela. También proporcionar a los docentes nuevas herramientas para trabajar con sus alumnos en materias convencionales, como las matemáticas o la lengua. Por supuesto que los chicos aprenden a jugar ajedrez, pero con otro enfoque. Como mencionamos, sabemos por numerosos estudios que los niños que juegan al ajedrez, sin llegar a ser necesariamente jugadores fuertes, muestran una mejora significativa en muchas otras áreas importantes de desarrollo: el pensamiento espacial, habilidades numéricas y analíticas, comunicación verbal, e incluso la imaginación artística.  Por ello, ¿cómo no vamos a querer incorporar el ajedrez en la escuela con todos estos valores tácitos que la disciplina ofrece a nuestros niños?

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El ajedrez en la escuela

Desde que en 2017, la Dirección General de Educación Física y Deportes creó la Coordinación Provincial de Ajedrez Educativo, esta disciplina de a poco se fue integrando con múltiples líneas de acción, tanto para alumnos como para docentes, y comenzó a tener aceptación en la comunidad educativa provincial. Pero, ¿por qué el ajedrez en la escuela?

Los primeros en darse cuenta de la utilidad del ajedrez como herramienta educativa fueron los rusos. El ajedrez ha sido parte del plan nacional de estudios de las escuelas rusas desde hace décadas y, en paralelo, potenciaron su desarrollo desde un punto de vista deportivo hasta convertir a Rusia en la primera potencia mundial.

Después de bastantes años, el mundo occidental también mostró el debido respeto por el ajedrez y comenzaron a producirse extensas investigaciones llevadas a cabo en Europa, Canadá y los Estados Unidos acerca de los beneficios del ajedrez.

Se concluyó que el ajedrez tenía una influencia positiva en general con el desarrollo intrínseco de todas estas virtudes:

* La paciencia

*   El pensamiento lógico

* La memoria

  •  El razonamiento deductivo e inductivo
  •  El requerimiento del infante para que vea el problema, lo desglose y luego lo unifique nuevamente
  •  La reflexión, análisis, juicio y pensamiento abstracto 

* La destreza a la hora de tomar decisiones.

 

Así se da por entendido que el ajedrez es en su conjunto, una actividad  importante para el desarrollo cognitivo y axiológico del alumno.

 

En el año 1995 la UNESCO recomendó oficialmente a todos sus países miembros, la incorporación del ajedrez como materia educativa tanto en la enseñanza primaria como en la secundaria. Esta incorporación se ha realizado de distintas maneras, por ejemplo, en algunos países como Rusia, Venezuela o Colombia el ajedrez forma parte obligatoria del curriculum de los alumnos; en otros, el ajedrez se incluye como asignatura optativa.

En Argentina, la inserción del ajedrez en la escuela como espacio curricular es una materia pendiente en gran parte de las provincias.  Si bien tienen autonomía para desarrollar sus propios programas, hay realidades muy disímiles: algunas provincias como Santa Fe, cuentan con una vasta historia con más de 30 años trabajando con el ajedrez en las escuelas, mientras que, en otras, producto de las crisis continuas y determinaciones políticas, han desarticulado los programas. Es por ello que donde existen Coordinaciones Provinciales, organizaron una red federal para plantear una mesa de trabajo apuntando primero al crecimiento y desarrollo de acciones que favorezcan la promoción de la disciplina; y segundo, que surjan nuevos espacios donde no haya ajedrez educativo. Chubut si bien no es ajena a esta realidad, continúa con el programa para la constitución de espacios educativos en los que se enseñe y se aprenda ajedrez como así también la formación de  propuestas para el trabajo aúlico diario que se realiza en la jornada escolar no sólo para los alumnos sino para los docentes también, con actividades, encuentros, competencias online, capacitaciones, etc.

¿Es lo mismo el ajedrez educativo qué el ajedrez competitivo?

Una cosa es el club, otra la escuela. El ajedrez educativo, a pesar de no oponerse al ajedrez deportivo, no tiene los mismos objetivos. La idea del primero es enseñar a los alumnos de una manera amena, de que se trata el juego ciencia, invitándolos a descubrir las maravillas del ajedrez atravesando contenidos que ven en la escuela. También proporcionar a los docentes nuevas herramientas para trabajar con sus alumnos en materias convencionales, como las matemáticas o la lengua. Por supuesto que los chicos aprenden a jugar ajedrez, pero con otro enfoque. Como mencionamos, sabemos por numerosos estudios que los niños que juegan al ajedrez, sin llegar a ser necesariamente jugadores fuertes, muestran una mejora significativa en muchas otras áreas importantes de desarrollo: el pensamiento espacial, habilidades numéricas y analíticas, comunicación verbal, e incluso la imaginación artística.  Por ello, ¿cómo no vamos a querer incorporar el ajedrez en la escuela con todos estos valores tácitos que la disciplina ofrece a nuestros niños?

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