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En el 2004 la era del hidrógeno era un futuro, hoy ya es presente
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En el 2004 la era del hidrógeno era un futuro, hoy ya es presente

El 27 de enero del 2010, hace nueve años, el diario EL CHUBUT publicaba una nota titulada «Patagonia: Kuwait eólico del siglo XXI». Hoy considero oportuno reiterar aquella nota, pues lamentablemente la dirigencia patagónica y chubutense, no han logrado definir Políticas de Estado referidas al desarrollo de estas nuevas energías que se impondrán en este siglo XXI y tendrán en las economías públicas y privadas regionales, una repercusión positiva o no, según sean las políticas públicas que se implemente.

Héctor Gabriel «Pepe» Castro

Al analizar la generación eólica y su relación con la producción de hidrógeno, señalábamos en abril del 2006 que en la Feria Internacional sobre Energías Alternativas, en Hannover, (Alemania), el Ing. Erico Spinadel, presidente de la Asociación Argentina y vice de la Asociación Mundial de Energía Eólica (WWEA), había sostenido que a partir de un barril de petróleo superior a los u$s 40, la producción de hidrógeno se tornaba rentable y la Argentina, exportando viento en forma de hidrógeno líquido, se convertiría en el Kuwait del siglo XXI. 
 Spinadel señaló que en la Patagonia tenemos vientos de más de 10 metros por segundo (m/s), frente a los 8.5 m/s a 10 m/s del mar del Norte y a los 6.5 a 7m/s. de Alemania.
Para brindar una idea acerca de la magnitud de las posibilidades que se abren en Patagonia a partir de la producción de energías eólicas e hidrógeno, bajo el título «Exportar Viento», en el diario La Nación del 28 de julio del 2002,  Spinadel sostenía que en 1.000 kilómetros cuadrados (20 kilómetros por 50), instalando en Santa Cruz 6.000 molinos eólicos, estos producirían, por día, la energía necesaria para producir en hidrógeno el equivalente a 48.000 barriles diarios de petróleo (17.520.000 barriles anuales). Estos volúmenes representaban el 3% de la demanda diaria de energía de Japón. El barril se cotizaba en aquella época a u$s 70 el barril, por lo que Spinadel sostenía que ello representa una facturación de 1.226 millones de dólares al año. La inversión para alcanzar esa producción, a valores del 2002, era de 600 millones de dólares y generaba empleo a 600 personas.  
Pensando en la Renta Pública que este Recurso Natural debía aportar y con la mínima regalía del 12%, esa explotación representaría, como mínimo, un ingreso para Santa Cruz de 147 millones de dólares al año.  
Cabe señalar que el potencial eólico de Chubut, por sus vientos, es de igual o superior potencial que el de otras provincias patagónicas y que una producción similar de hidrógeno en 1.000 kilómetros cuadrados de Chubut, también representaría el equivalente energético a 48.000 barriles diarios de petróleo, que a u$s 55 el barril como hoy cotiza el petróleo Escalante, representarían u$s 2.640.000 diarios, los que a un 12% de regalías representarían para el Tesoro Provincial u$s 316.800 diarios, o 115.632.000 dolares al año.
Acerca del interés internacional en producir hidrogeno en Patagonia a partir de la energía eólica, podemos señalar concretamente que el 20 de noviembre de 2016, cuando el presidente Mauricio Macri recibió en Buenos Aires al primer ministro de Japón Shinzo Abe, en una Declaración Conjunta acordaron una alianza estratégica entre Argentina y Japón para proyectos y trabajos conjuntos que posibiliten el desarrollo del hidrógeno en el país.
En la ocasión se informó que de acuerdo a la Asociación Internacional de la Energía del Hidrogeno Japón podría comenzar a invertir en energías renovables buscando montar una «amplia industria de hidrógeno en Argentina». «La idea es que se comience a producir hidrógeno en la Patagonia y se genere una buena industrialización».
 Para Japón su negocio con Argentina era la exportación de energía eléctrica dada su gran demanda, dado que la empresa nipona Chiyoda ya contaba con la tecnología para adecuar al Hidrógeno, en condiciones ambientales de presión y temperatura, que faciliten su manejo y transporte para cargar en barcos. Esto lo señalaba Juan Carlos Bolcich, titular de la Asociación Argentina de Hidrógeno.
Japón apunta a reducir la dependencia de la energía nuclear y los combustibles fósiles y convertirse en la primera economía con el hidrógeno como vector energético renovable, proveniente de fuentes también renovables, buscando salir de economías insostenibles, basadas en fuentes de energía no renovables como los combustibles fósiles.
El gran cambio: Hace dos décadas se sabía que el Hidrógeno, ambiental y económicamente, era la energía del futuro, pero su envase y transporte era el problema a resolver. Hoy los japoneses lo han resuelto y plantean producir hidrógeno/energía en la Patagonia, almacenarlo y transportarlo a cualquier punto del mundo. 
Una nueva gran alternativa de desarrollo se abre a los argentinos y en especial a los patagónicos. Los patagónicos queremos y debemos ser protagonistas y no testigos de este desarrollo. Para ello hay que consolidar pronta y muy puntualmente los derechos que la Constitución Nacional nos ha ratificado en 1994 en materia de propiedad de los recursos naturales.  
Para mejor entender la problemática y no caer en la colonial fórmula de canjear puestos de trabajo por extracción de recursos naturales, valen algunas acotaciones. En la zona con una inversión de 144 millones de dólares, desde septiembre de 2011 genera el Parque Eólico Rawson. Contaba con 43 generadores eólicos Vestas de origen danés que generan 80 megavatios, lo que equivale al abastecimiento de unos 100.000 hogares.
Es de consignar que el Parque Eólico de Rawson, no tributa ningún tipo de impuesto, ni municipal, ni provincial, gozando además de importantes ventajas nacionales y su planta de personal en Chubut estaría en el orden de las diez (10) personas.
Atento a lo expuesto y a las alternativas que el viento patagónico habilita, defender y obtener una adecuada Renta Pública, mediante canon y/o regalía, asociación provincia/empresa operadora u otras alternativas, debe ser el compromiso de nuestra sociedad y el de nuestros gobernantes. 
Como se puede apreciar la Era del Hidrogeno ya llegó. Ello debe convocar a chubutenses y patagónicos a estrechar filas, pues abre la gran posibilidad de cambiar con verdaderas Políticas de Estado, la Matriz Productiva de nuestro recursos naturales, que permitan a la Región incursionar en actividades de promisorio futuro, posibilitando un desarrollo empresario que creara miles de puestos de trabajo, generando retención de riqueza en la región, la que será el motor para una mejor calidad de vida del habitante patagónico.
Finalmente señalaremos que la generación de una adecuada Renta Pública, vía canon, regalías u otras alternativas ms modernas, permitiría a nuestras Provincias aumentar/complementar y/o reemplazar a futuro, los previsibles cambios que se producirán en materia de ingresos públicos por la extracción de nuestros recursos naturales. Para ello se deberá actuar pronta y concretamente, pues a futuro podríamos enfrentar argumentaciones referidas a derechos adquiridos y supuestas estabilidades jurídicas y fiscales que se pretendan hacer jugar en contra de los derechos provinciales.
El viento es de nosotros, lo soportamos nosotros. Que las ganancias no sean sólo ajenas.
 

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En el 2004 la era del hidrógeno era un futuro, hoy ya es presente

El 27 de enero del 2010, hace nueve años, el diario EL CHUBUT publicaba una nota titulada «Patagonia: Kuwait eólico del siglo XXI». Hoy considero oportuno reiterar aquella nota, pues lamentablemente la dirigencia patagónica y chubutense, no han logrado definir Políticas de Estado referidas al desarrollo de estas nuevas energías que se impondrán en este siglo XXI y tendrán en las economías públicas y privadas regionales, una repercusión positiva o no, según sean las políticas públicas que se implemente.

Al analizar la generación eólica y su relación con la producción de hidrógeno, señalábamos en abril del 2006 que en la Feria Internacional sobre Energías Alternativas, en Hannover, (Alemania), el Ing. Erico Spinadel, presidente de la Asociación Argentina y vice de la Asociación Mundial de Energía Eólica (WWEA), había sostenido que a partir de un barril de petróleo superior a los u$s 40, la producción de hidrógeno se tornaba rentable y la Argentina, exportando viento en forma de hidrógeno líquido, se convertiría en el Kuwait del siglo XXI. 
 Spinadel señaló que en la Patagonia tenemos vientos de más de 10 metros por segundo (m/s), frente a los 8.5 m/s a 10 m/s del mar del Norte y a los 6.5 a 7m/s. de Alemania.
Para brindar una idea acerca de la magnitud de las posibilidades que se abren en Patagonia a partir de la producción de energías eólicas e hidrógeno, bajo el título «Exportar Viento», en el diario La Nación del 28 de julio del 2002,  Spinadel sostenía que en 1.000 kilómetros cuadrados (20 kilómetros por 50), instalando en Santa Cruz 6.000 molinos eólicos, estos producirían, por día, la energía necesaria para producir en hidrógeno el equivalente a 48.000 barriles diarios de petróleo (17.520.000 barriles anuales). Estos volúmenes representaban el 3% de la demanda diaria de energía de Japón. El barril se cotizaba en aquella época a u$s 70 el barril, por lo que Spinadel sostenía que ello representa una facturación de 1.226 millones de dólares al año. La inversión para alcanzar esa producción, a valores del 2002, era de 600 millones de dólares y generaba empleo a 600 personas.  
Pensando en la Renta Pública que este Recurso Natural debía aportar y con la mínima regalía del 12%, esa explotación representaría, como mínimo, un ingreso para Santa Cruz de 147 millones de dólares al año.  
Cabe señalar que el potencial eólico de Chubut, por sus vientos, es de igual o superior potencial que el de otras provincias patagónicas y que una producción similar de hidrógeno en 1.000 kilómetros cuadrados de Chubut, también representaría el equivalente energético a 48.000 barriles diarios de petróleo, que a u$s 55 el barril como hoy cotiza el petróleo Escalante, representarían u$s 2.640.000 diarios, los que a un 12% de regalías representarían para el Tesoro Provincial u$s 316.800 diarios, o 115.632.000 dolares al año.
Acerca del interés internacional en producir hidrogeno en Patagonia a partir de la energía eólica, podemos señalar concretamente que el 20 de noviembre de 2016, cuando el presidente Mauricio Macri recibió en Buenos Aires al primer ministro de Japón Shinzo Abe, en una Declaración Conjunta acordaron una alianza estratégica entre Argentina y Japón para proyectos y trabajos conjuntos que posibiliten el desarrollo del hidrógeno en el país.
En la ocasión se informó que de acuerdo a la Asociación Internacional de la Energía del Hidrogeno Japón podría comenzar a invertir en energías renovables buscando montar una «amplia industria de hidrógeno en Argentina». «La idea es que se comience a producir hidrógeno en la Patagonia y se genere una buena industrialización».
 Para Japón su negocio con Argentina era la exportación de energía eléctrica dada su gran demanda, dado que la empresa nipona Chiyoda ya contaba con la tecnología para adecuar al Hidrógeno, en condiciones ambientales de presión y temperatura, que faciliten su manejo y transporte para cargar en barcos. Esto lo señalaba Juan Carlos Bolcich, titular de la Asociación Argentina de Hidrógeno.
Japón apunta a reducir la dependencia de la energía nuclear y los combustibles fósiles y convertirse en la primera economía con el hidrógeno como vector energético renovable, proveniente de fuentes también renovables, buscando salir de economías insostenibles, basadas en fuentes de energía no renovables como los combustibles fósiles.
El gran cambio: Hace dos décadas se sabía que el Hidrógeno, ambiental y económicamente, era la energía del futuro, pero su envase y transporte era el problema a resolver. Hoy los japoneses lo han resuelto y plantean producir hidrógeno/energía en la Patagonia, almacenarlo y transportarlo a cualquier punto del mundo. 
Una nueva gran alternativa de desarrollo se abre a los argentinos y en especial a los patagónicos. Los patagónicos queremos y debemos ser protagonistas y no testigos de este desarrollo. Para ello hay que consolidar pronta y muy puntualmente los derechos que la Constitución Nacional nos ha ratificado en 1994 en materia de propiedad de los recursos naturales.  
Para mejor entender la problemática y no caer en la colonial fórmula de canjear puestos de trabajo por extracción de recursos naturales, valen algunas acotaciones. En la zona con una inversión de 144 millones de dólares, desde septiembre de 2011 genera el Parque Eólico Rawson. Contaba con 43 generadores eólicos Vestas de origen danés que generan 80 megavatios, lo que equivale al abastecimiento de unos 100.000 hogares.
Es de consignar que el Parque Eólico de Rawson, no tributa ningún tipo de impuesto, ni municipal, ni provincial, gozando además de importantes ventajas nacionales y su planta de personal en Chubut estaría en el orden de las diez (10) personas.
Atento a lo expuesto y a las alternativas que el viento patagónico habilita, defender y obtener una adecuada Renta Pública, mediante canon y/o regalía, asociación provincia/empresa operadora u otras alternativas, debe ser el compromiso de nuestra sociedad y el de nuestros gobernantes. 
Como se puede apreciar la Era del Hidrogeno ya llegó. Ello debe convocar a chubutenses y patagónicos a estrechar filas, pues abre la gran posibilidad de cambiar con verdaderas Políticas de Estado, la Matriz Productiva de nuestro recursos naturales, que permitan a la Región incursionar en actividades de promisorio futuro, posibilitando un desarrollo empresario que creara miles de puestos de trabajo, generando retención de riqueza en la región, la que será el motor para una mejor calidad de vida del habitante patagónico.
Finalmente señalaremos que la generación de una adecuada Renta Pública, vía canon, regalías u otras alternativas ms modernas, permitiría a nuestras Provincias aumentar/complementar y/o reemplazar a futuro, los previsibles cambios que se producirán en materia de ingresos públicos por la extracción de nuestros recursos naturales. Para ello se deberá actuar pronta y concretamente, pues a futuro podríamos enfrentar argumentaciones referidas a derechos adquiridos y supuestas estabilidades jurídicas y fiscales que se pretendan hacer jugar en contra de los derechos provinciales.
El viento es de nosotros, lo soportamos nosotros. Que las ganancias no sean sólo ajenas.
 

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