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Las PASO y un reclamo generalizado
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Las PASO y un reclamo generalizado

Hemos transitado las PASO en nuestra provincia. Nuevamente las conclusiones que se obtienen devienen en probabilidades y en resolver las internas de los partidos políticos. La mayor parte de los votantes nos preguntamos cuál es el sentido que tiene el procedimiento legislado y sus beneficios.

Luis López Salaberry

Es que haciendo un balance entre los beneficios y los defectos del sistema, debemos concluir que es un sin sentido. En primer lugar hay que comprender que la votación, cuyos resultados pueden no ser significativos, es obligatoria para todos los ciudadanos el participar de las internas de los partidos o, en algunos casos, en hacerle obtener, al único candidato de un partido, un piso electoral para no ser eliminado de la carrera. Ahora bien, ¿cómo se justifica la naturaleza jurídico-constitucional para participar de la interna de los partidos políticos sin ser afiliado a los mismos? Nuestro país integra el grupo de los países que dentro de un régimen democrático establece la obligación del voto, que lo era inicialmente para el momento de la elección de quienes iban a gobernar. El procedimiento previo era de los propios partidos. De más está decir que el funcionamiento de los partidos políticos es vital para el régimen democrático. Que todo candidato debe estar incorporado o representando a algunos de aquellos que se encuentren reconocidos por la justicia electoral, lo que significa la identificación de un grupo y su diferenciación de otro. En definitiva grupos sociales sin ninguna vinculación a un organismo del Estado, pero que debían justificar el procedimiento legal. Esta situación se contradice con la obligación que tiene hoy el ciudadano, aún en aquellos casos donde no existe competencia interna. En suma, en una época difícil como la que vivimos, con una provincia súper endeudada, tenemos todos que contribuir para efectuar una encuesta oficial.
Pero lo más significativo es que seguimos ignorando las plataformas y los proyectos de los partidos políticos y de los candidatos. Más allá de los posicionamientos, que algunos han efectuado a dirigentes del orden nacional, caso del actual gobernador, entre otros, lo cierto es que nadie se atreve a  aventurar y explicar el cómo para salir de una difícil situación provincial. Nadie duda de la crisis en que se encuentra el Gobierno provincial producto del nulo incentivo a las actividades productivas, las altas deudas con sus respectivos intereses en dólares, la falta de cumplimiento de las obligaciones con los proveedores, los acuerdos en las paritarias con solo un fin electoral y los objetivos anunciados. Sostener que esta provincia debe terminar con las actividades extractivas implica lisa y llanamente desprenderse de los recursos no renovables que pueden efectuar el sostenimiento y la base para otras actividades. 
Pensar en la transformación es el desafío. Pensar en toda la geografía provincial, potencialmente apta para la creación de riqueza es el futuro, y pensar en el trabajo y en el desarrollo humano debería ser el objetivo a corto plazo. Se han olvidado del Valle Inferior del Río Chubut y de la Meseta central, porque ello implica debate, planificación y dedicación en la actividad gubernamental. Esta postura, que desalienta a todos los que quieren invertir en esas áreas, significa el desconocimiento de la tecnología aplicada para disminuir los costos de producción y los riesgos de antigua data. También la poca calidad de gestión, que bien podría materializarse en realizar los correspondientes acuerdos, para volcar parte de la energía eólica que hoy se produce para nuestro beneficio. Las granjas eólicas deben también generar energía para la provincia, dejando en el olvido el pretender cobrar un impuesto por un recurso renovable que, como todo ingreso, parece entusiasmar más a quienes gobiernan, por el destino que se les puede dar a los mismos, sin considerar la importancia de la actividad privada. La oferta de energía provoca su propia demanda. Su entrega no solamente alentará a las pequeñas y grandes empresas sino también a quienes hoy deben faenar antes de tiempo o eliminar los sueños de una actividad agroindustrial.
Estos programas de gobierno y de objetivos deben estar al alcance de todos los ciudadanos para que se conozca correctamente qué es lo que se está votando, y a quiénes se está votando. Insisto, como en otras reflexiones anteriores, que no hay destino de gran nación si no ponemos en movimiento uno de los atributos de esencia del ser humano, que es su imaginación. Los años nos han demostrado que la pasividad en la búsqueda de las soluciones lo único que significa es un permanente retroceso. Pero es posible cambiar. Si en forma simultánea se pone en marcha el aparato productivo junto a otras medidas fiscales y el achicamiento del Estado. Que estas PASO sin sentido sirvan para algo, de nosotros seguramente dependerá. 

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Hemos transitado las PASO en nuestra provincia. Nuevamente las conclusiones que se obtienen devienen en probabilidades y en resolver las internas de los partidos políticos. La mayor parte de los votantes nos preguntamos cuál es el sentido que tiene el procedimiento legislado y sus beneficios.

Es que haciendo un balance entre los beneficios y los defectos del sistema, debemos concluir que es un sin sentido. En primer lugar hay que comprender que la votación, cuyos resultados pueden no ser significativos, es obligatoria para todos los ciudadanos el participar de las internas de los partidos o, en algunos casos, en hacerle obtener, al único candidato de un partido, un piso electoral para no ser eliminado de la carrera. Ahora bien, ¿cómo se justifica la naturaleza jurídico-constitucional para participar de la interna de los partidos políticos sin ser afiliado a los mismos? Nuestro país integra el grupo de los países que dentro de un régimen democrático establece la obligación del voto, que lo era inicialmente para el momento de la elección de quienes iban a gobernar. El procedimiento previo era de los propios partidos. De más está decir que el funcionamiento de los partidos políticos es vital para el régimen democrático. Que todo candidato debe estar incorporado o representando a algunos de aquellos que se encuentren reconocidos por la justicia electoral, lo que significa la identificación de un grupo y su diferenciación de otro. En definitiva grupos sociales sin ninguna vinculación a un organismo del Estado, pero que debían justificar el procedimiento legal. Esta situación se contradice con la obligación que tiene hoy el ciudadano, aún en aquellos casos donde no existe competencia interna. En suma, en una época difícil como la que vivimos, con una provincia súper endeudada, tenemos todos que contribuir para efectuar una encuesta oficial.
Pero lo más significativo es que seguimos ignorando las plataformas y los proyectos de los partidos políticos y de los candidatos. Más allá de los posicionamientos, que algunos han efectuado a dirigentes del orden nacional, caso del actual gobernador, entre otros, lo cierto es que nadie se atreve a  aventurar y explicar el cómo para salir de una difícil situación provincial. Nadie duda de la crisis en que se encuentra el Gobierno provincial producto del nulo incentivo a las actividades productivas, las altas deudas con sus respectivos intereses en dólares, la falta de cumplimiento de las obligaciones con los proveedores, los acuerdos en las paritarias con solo un fin electoral y los objetivos anunciados. Sostener que esta provincia debe terminar con las actividades extractivas implica lisa y llanamente desprenderse de los recursos no renovables que pueden efectuar el sostenimiento y la base para otras actividades. 
Pensar en la transformación es el desafío. Pensar en toda la geografía provincial, potencialmente apta para la creación de riqueza es el futuro, y pensar en el trabajo y en el desarrollo humano debería ser el objetivo a corto plazo. Se han olvidado del Valle Inferior del Río Chubut y de la Meseta central, porque ello implica debate, planificación y dedicación en la actividad gubernamental. Esta postura, que desalienta a todos los que quieren invertir en esas áreas, significa el desconocimiento de la tecnología aplicada para disminuir los costos de producción y los riesgos de antigua data. También la poca calidad de gestión, que bien podría materializarse en realizar los correspondientes acuerdos, para volcar parte de la energía eólica que hoy se produce para nuestro beneficio. Las granjas eólicas deben también generar energía para la provincia, dejando en el olvido el pretender cobrar un impuesto por un recurso renovable que, como todo ingreso, parece entusiasmar más a quienes gobiernan, por el destino que se les puede dar a los mismos, sin considerar la importancia de la actividad privada. La oferta de energía provoca su propia demanda. Su entrega no solamente alentará a las pequeñas y grandes empresas sino también a quienes hoy deben faenar antes de tiempo o eliminar los sueños de una actividad agroindustrial.
Estos programas de gobierno y de objetivos deben estar al alcance de todos los ciudadanos para que se conozca correctamente qué es lo que se está votando, y a quiénes se está votando. Insisto, como en otras reflexiones anteriores, que no hay destino de gran nación si no ponemos en movimiento uno de los atributos de esencia del ser humano, que es su imaginación. Los años nos han demostrado que la pasividad en la búsqueda de las soluciones lo único que significa es un permanente retroceso. Pero es posible cambiar. Si en forma simultánea se pone en marcha el aparato productivo junto a otras medidas fiscales y el achicamiento del Estado. Que estas PASO sin sentido sirvan para algo, de nosotros seguramente dependerá. 

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