“Luz Era su nombre”. La novela que ganó un premio y dejó una incógnita abierta - Últimas Noticias: El Chubut

LECTURA DEL FIN DE SEMANA

“Luz Era su nombre”. La novela que ganó un premio y dejó una incógnita abierta

En 1961, el diario La Nación otorgó uno de los premios literarios más importantes de la época a una autora desconocida cuyo nombre era Silvia Moyano del Barco. El jurado integrado, entre otros, por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares eligió de manera unánime “Luz era su nombre”. Sin embargo, lo que parecía el inicio de una trayectoria literaria se transformó rápidamente en un enigma tras recibir el galardón, la autora no volvió a publicar y su figura quedó envuelta en un silencio que persiste hasta hoy.

Ese vacío biográfico alimentó con los años distintas hipótesis. La más difundida señala que la novela podría haber sido escrita por Estela Canto junto a su hermano, y presentada bajo otro nombre por razones políticas o económicas. Más allá de su veracidad, la sospecha añade una capa de lectura a un texto que, por sí mismo, ya propone un universo de lecturas de interés.

La trama sigue a Humberto Ventozzi, un joven mecánico que llega a Buenos Aires con aspiraciones vinculadas al mundo del cine. Pero el relato pronto desplaza su eje hacia Adelina, un personaje complejo, enigmático y difícil de encasillar. En torno a ella, la novela construye una serie de vínculos atravesados por la fragilidad, la manipulación y una forma de crueldad que no necesita justificación explícita.

La trama de “Luz era su nombre” avanza en una tensión sostenida a lo largo de todo el relato. Los personajes se mueven en ese espacio ambiguo donde los límites entre víctima y victimario se vuelven difusos. En ese sentido, la novela se distancia de los esquemas más tradicionales y apuesta por una tensión entre los personajes que varía de uno a otro en forma constante.

La reciente reedición a cargo del Fondo de Cultura Económica permite recuperar un título que no volvió a editarse. Leída hoy, la obra mantiene vigencia en su mirada sobre las relaciones de poder, las expectativas frustradas y cierta intemperie emocional que atraviesa a sus personajes, cierto estereotipo de hombre enamorado y posesivo y presenta una mujer liberada y dueña de su propia vida.

Los datos sobre Silvia Moyano del Barco son escasos. Nacida en 1927 en la provincia de San Luis, se desempeñaba como docente al momento de recibir el premio. Ese perfil discreto, sumado a su posterior desaparición del ámbito literario, contribuyó a consolidar el misterio en torno a su figura.

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